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El turno de Progresar, después de las pensiones no contributivas.

2 julio 2017 - 13:33

Falta de pagos sin aviso ni justificación. Los perjudicados, las virtudes del Programa. Los vetos seriales de Vidal. Despidos en multinacionales. La peculiar visión de Macri sobre las mafias. Una película recomendada, paralelos. Y algo de campañas.

En un mes el macrismo transformó la bancarización de las prestaciones sociales (un avance patente del kirchnerismo) en un martirio para los administrados. Llegar al cajero automático y toparse con cero de saldo resultó una ordalía para beneficiarios de pensiones no contributivas semanas atrás. Personas vulnerables, en buena proporción de la tercera edad. Ahora les tocó a jóvenes, beneficiarios del programa Progresar.

Cuando la reacción social es firme, el Gobierno recula o anuncia que lo irá haciendo (no es lo mismo). En el medio quedan gentes de a pie víctimas de destrato y con incertidumbre acerca de si volverán a cobrar aquello que le corresponde. Y en su caso, cuándo. No hay errores sino una direccionalidad premeditada que (eventualmente) mitigan la correlación de fuerzas y la inminencia de las elecciones.  Si el macrismo llega a ganarlas… agarrate Catalina. Y tantos otros.

Según sus propios portavoces, el Gobierno nacional suspendió 94.000 pagos de Progresar. La excusa es mendaz y auto inculpatoria: está corroborando que las personas beneficiarias cumplan con las contraprestaciones a su cargo. Dicho en castellano: se interrumpen los pagos a miles para ver si algunos están en falta.

El modus operandi del Gobierno del presidente Mauricio Macri, si se admite una pizca de humor negro, repite los criterios de Herodes quien asesinó a muchos bebés porque quería matar a uno.

El procedimiento contradice una premisa básica de las políticas sociales: es más grave equivocarse al excluir que al incluir.

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