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Paternidad 2.0: los desafíos de criar a un nativo digital.

22 enero 2023 - 09:13

A lo largo de los siglos, el papel fundamental de los padres respecto a la crianza ha sido el mismo, proteger y guiar a sus hijos. Sin embargo, actualmente muchos padres no están preparados para entender y explicar los riesgos que implica la vida en línea.

Por Fernando Bruzzoni para Rosario3.

Nunca fue fácil criar un hijo. Como es sabido, los niños vienen sin manual de instrucciones, por lo que todos los padres del mundo por igual van descubriendo día a día de qué se trata eso de la paternidad. Un poco basándose en la experiencia propia como hijos, otro poco escuchando a progenitores ya veteranos, algo de instinto puro y una pizca de prueba y error.

Pero hay una diferencia radical entre los padres de un nativo digital respecto a los de generaciones anteriores. Ahora no solo deben cuidar y proteger a sus hijos, guiándolos en su desarrollo y educación y preparándolos para enfrentar la vida y sus riesgos de la mejor manera posible, sino que también tienen que prepararlos para responder a un entorno en el que ellos no se criaron: el virtual.

Los nativos digitales crecen rodeados de tecnología desde su primer minuto en este mundo. Tienen un manejo natural de Internet, teléfonos inteligentes y dispositivos móviles, y pueden utilizar con relativa comodidad un producto tecnológico complejo al que han sido presentados por primera vez.

Desde luego, el año de nacimiento no los hace automáticamente competentes, pero sí los ha expuesto a otros estímulos -inexistentes apenas unos años atrás- que los vuelven menos inseguros al tratar con entornos tecnológicamente novedosos y previamente desconocidos.

Por el contrario, las personas mayores han tenido que adaptarse a la permanente aparición de nueva tecnología en una relación muchas veces traumática. La falta de confianza, el temor a romper algo o incluso el rechazo a aprender nuevas habilidades son algunos de los aspectos que impiden a algunos adultos fortalecer su relación con el mundo digital.

¿Cómo explica una madre a su hijo los potenciales riesgos a la seguridad y privacidad que pueden presentarse por compartir información personal en Internet, si los desconoce? ¿Cómo le enseña un padre a su hijo a protegerse de los estafadores online, si no sabe cómo detectar un intento de phishing en un correo electrónico, o reconocer un ataque de ingeniería social que intenta obtener acceso a su WhatsApp?

Para proteger a sus hijos en este nuevo escenario los padres tienen que tener un mínimo de conocimientos sobre las realidades más oscuras de la red. Grooming, bullying, ciberacoso, sextorsión, robo de identidad y estafas son algunos de los riesgos a los que se puede enfrentar cualquier internauta, no solo un niño o un adolescente. Sin embargo, ellos no solo son más vulnerables al engaño, sino que las consecuencias psicológicas pueden repercutir durante años, con problemas de autoestima, ansiedad, estrés, depresión y culpa que empujen al aislamiento social y emocional.

Los padres también deben ser conscientes sobre el riesgo de exposición a material inapropiado, con el que los chicos se pueden topar con extrema facilidad. Esto no solo alude a sexo explícito o violencia, sino también al acceso a información falsa o engañosa que puede tener un impacto negativo en la salud de los jóvenes. Esto, por supuesto, incluye el tipo de contenido que se puede encontrar en redes sociales aparentemente inofensivas, como TikTok y sus desafíos potencialmente mortales, un fenómeno que desgraciadamente ha adquirido gran protagonismo en la plataforma.

Estos retos virales son -lamentablemente- muy populares entre los usuarios más jóvenes, quienes impulsados por el deseo de obtener atención y “likes” no miden las consecuencias de este comportamiento riesgoso. Así es como en nuestro país la semana pasada dos jóvenes murieron por ahorcamiento y un tercero quedó internado al realizar el “blackout challenge” o “desafío del apagón”, que consiste en asfixiarse hasta perder la conciencia, registrando el momento en video para compartirlo en la plataforma.

En otro ejemplo de ausencia de espíritu crítico combinado con una alarmante facilidad para acceder a medicamentos controlados, este pasado jueves ocho chicos de entre 12 y 14 años de una escuela de Ciudad de México resultaron intoxicados al participar del “desafío Clonazepam”. Este reto que circula por TikTok consiste en ingerir grandes cantidades de este fármaco y a continuación tratar de permanecer despierto el mayor tiempo posible.

Los padres no siempre están al tanto de la actividad en línea de sus hijos, y si bien existen herramientas de control parental tanto para Android como iOS con las que se puede limitar el tiempo de pantalla, monitorear la actividad o impedir el uso de algunas aplicaciones específicas, esto nunca reemplazará el rol proactivo de los progenitores como guardianes digitales. Aquí, las prohibiciones no tienen sentido.

Lo único que puede ayudarlos a mantenerlos seguros en Internet es el diálogo franco y el acercamiento. Comparta sus actividades en línea para conocer qué consumen, con quienes hablan y cuáles son las tendencias entre su grupo de amigos, pero no en un sentido policial y represivo, sino bien intencionadamente. Al mismo tiempo, es importante respetar su privacidad, brindándoles la seguridad de que se tiene confianza en ellos. No hay que buscar atraparlos haciendo algo malo, sino conversar respecto a los peligros que, por su edad y falta de experiencia, pueden estar ignorando o apreciando erróneamente.

La crianza de los nativos digitales es un verdadero desafío, pero no tiene por qué transformarse en un dolor de cabeza. Hay que acompañarlos a medida que crecen y se adaptan a un mundo cada vez más tecnológico, estando informados sobre los riesgos que enfrentan y entendiendo el uso que hacen de la tecnología. De esta manera, estaremos preparados para brindarles la ayuda que necesiten, y en caso de que algo suceda, transitar ese momento juntos.

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