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La industria textil trabaja con más de la mitad de sus máquinas paradas

3 octubre 2026 - 07:35

La producción acumuló una caída del 22,6% durante los primeros siete meses de 2026.

La crisis de la industria textil argentina se profundizó durante 2026. Las fábricas están utilizando apenas el 45,3% de su capacidad instalada, mientras la producción continúa en retroceso y la destrucción de puestos de trabajo aceleró su ritmo durante el último año.

El panorama surge del último informe de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), que registró una contracción de la actividad del 22,6% entre enero y julio, respecto del mismo período de 2025. Solo en julio, la producción disminuyó un 13% interanual y permaneció entre los niveles más bajos de los últimos tres años.

La diferencia con el comportamiento general de la industria resulta significativa. Mientras la actividad textil perdió más de una quinta parte de su producción en los primeros siete meses, el conjunto de la industria retrocedió un 2,6%.

El deterioro tampoco fue uniforme dentro de la cadena. El segmento de tejidos y acabados sufrió el mayor impacto, con una caída acumulada del 35,1%.

Menos producción y menos empleo

La reducción de la actividad comenzó a traducirse con fuerza en el mercado laboral. En junio, los sectores textil, confección, cuero y calzado reunían 92.531 empleos formales, luego de perder 1.284 puestos en apenas un mes.

La comparación anual muestra con mayor claridad la magnitud del retroceso: había 16.536 trabajadores menos que en junio de 2025. Si se toma como punto de partida diciembre de 2023, la pérdida acumulada asciende a 28.322 empleos.

Según FITA, además, el ritmo promedio mensual de destrucción de puestos de trabajo se duplicó entre junio de 2025 y junio de este año frente a los 18 meses anteriores.

El peso de esas actividades dentro del entramado fabril permite dimensionar el fenómeno. Aunque representan el 8,4% del empleo industrial, concentraron la mitad de los puestos perdidos por toda la industria durante junio y casi un tercio de la caída interanual.

Más de la mitad de la capacidad permanece sin utilizar

Otro indicador que refleja la situación de las fábricas es la capacidad ociosa. La industria textil utilizó solamente el 45,3% de su capacidad, frente al 58,2% registrado por el promedio industrial.

“Las empresas quieren trabajar, pero la industria textil opera con más de la mitad de su capacidad sin utilizar”, señaló Celina Pena, gerenta general de FITA.

La dirigente sostuvo que se necesitan condiciones que permitan mantener la producción y el empleo en el país y advirtió: “Recuperar el empleo y la capacidad productiva que se pierden es cada vez más difícil”.

El informe señala que el problema no comenzó este año. Durante 2023, el uso de la capacidad instalada se movía mayormente entre el 50% y el 60%. Desde 2024, en cambio, el sector viene funcionando dentro de una franja considerablemente inferior, de entre 30% y 50%.

También cierran establecimientos

El retroceso alcanzó a la cantidad de unidades productivas. En junio permanecían registrados 1.939 establecimientos textiles y 2.343 vinculados con la confección, un total de 4.282.

En un año desaparecieron, en términos netos, 517 establecimientos. Si la comparación se realiza contra diciembre de 2023, la reducción llega a 770, y dos tercios de esa pérdida se concentraron durante los últimos doce meses.

La inversión también mostró señales negativas. Entre enero y agosto se importaron USD 78 millones en maquinaria textil, un 31,2% menos que durante el mismo período de 2025.

Crecieron las importaciones de productos terminados

En paralelo con la menor actividad local, cambió la composición de las compras realizadas en el exterior. Mientras disminuyeron las importaciones de insumos y bienes intermedios, avanzaron las de productos destinados directamente al consumo.

Las importaciones de prendas acumularon un incremento del 53,5%, mientras que las correspondientes a confecciones crecieron un 21,8%.

El escenario se completa con una evolución de precios inferior a la inflación general. En agosto, prendas de vestir, cuero y calzado registraron una baja mensual del 0,6% y un incremento del 11% respecto de un año atrás, frente a una variación interanual del 33,5% para el nivel general.

Para FITA, esa diferencia muestra las dificultades que encuentran las empresas para trasladar sus mayores costos a los precios finales. Con menos producción, capacidad fabril ociosa, pérdida de empleos y establecimientos y una mayor presencia de productos terminados provenientes del exterior, el sector llegó a la segunda mitad de 2026 sin señales de una recuperación sostenida.


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