Cultura »

La derrota que trajo la guerra hasta San Nicolás

23 octubre 2026 - 05:48

Hace 167 años, una batalla librada en Pergamino cambió el equilibrio político del país. El puerto local quedó en el centro de la retirada de un ejército.

El 23 de octubre de 1859, las fuerzas de la Confederación Argentina, comandadas por Justo José de Urquiza, derrotaron al ejército del Estado de Buenos Aires, dirigido por Bartolomé Mitre, durante la segunda Batalla de Cepeda. El enfrentamiento se desarrolló en campos del actual partido de Pergamino, cerca del Arroyo del Medio, pero sus consecuencias alcanzaron directamente a San Nicolás, donde las tropas porteñas buscaron refugio después de la derrota y utilizaron el puerto para emprender su retirada hacia Buenos Aires.

Este viernes se cumplen 167 años de uno de los episodios más importantes del proceso de organización nacional, ocurrido cuando todavía existían profundas diferencias entre Buenos Aires y las provincias que integraban la Confederación. La batalla no solamente modificó el equilibrio militar de aquella disputa, sino que también convirtió a San Nicolás en un escenario estratégico durante los días posteriores, cuando los restos del ejército de Mitre debieron abandonar la región bajo la protección de su escuadra.

El enfrentamiento tuvo sus antecedentes en la crisis política que se había abierto después de la caída de Juan Manuel de Rosas, en febrero de 1852. Tres meses más tarde, los gobernadores provinciales habían firmado el Acuerdo de San Nicolás, que estableció las bases para convocar al Congreso Constituyente. Sin embargo, Buenos Aires rechazó aquel proceso y terminó separándose de las demás provincias, que sancionaron la Constitución Nacional en 1853 y organizaron un gobierno con sede en Paraná.

Durante los años siguientes, las diferencias políticas se combinaron con intereses económicos y comerciales. Buenos Aires conservaba el control de su aduana, principal fuente de ingresos del comercio exterior, mientras que la Confederación buscaba establecer un sistema que permitiera integrar a todas las provincias bajo una misma organización institucional. Las negociaciones no consiguieron resolver el conflicto y, hacia 1859, ambas partes comenzaron a preparar sus fuerzas para una nueva confrontación armada.

En ese escenario, San Nicolás ocupaba una posición militar privilegiada. Su ubicación sobre el río Paraná y su cercanía con el límite entre Buenos Aires y Santa Fe permitían utilizar la ciudad como base de abastecimiento y comunicación. Mientras el ejército de Urquiza se apoyaba en el puerto de Rosario, las fuerzas de Mitre utilizaban el puerto nicoleño, donde también permanecían embarcaciones destinadas al transporte y la protección de sus tropas.

La importancia de San Nicolás no era nueva. Desde las primeras décadas del siglo XIX, su ubicación geográfica había convertido a la ciudad en un punto estratégico durante los enfrentamientos entre Buenos Aires y las provincias del litoral. Sin embargo, la campaña militar de 1859 volvió a colocarla en el centro de una disputa que comprometía directamente la organización política del país. El movimiento de soldados, armamentos y embarcaciones transformó al puerto en una pieza fundamental de las operaciones porteñas.

Los primeros enfrentamientos entre las avanzadas de ambos ejércitos se produjeron el 22 de octubre, en las proximidades de la cañada de Cepeda. Al día siguiente, las fuerzas principales quedaron frente a frente. Urquiza disponía de un ejército de aproximadamente 14.000 hombres, con una importante superioridad de caballería, mientras que Mitre contaba con alrededor de 9.000 efectivos y una proporción considerable de tropas de infantería.

La batalla comenzó durante la tarde del 23 de octubre. En sus primeras etapas, las fuerzas de Buenos Aires consiguieron resistir algunos avances de la infantería confederada, pero la situación cambió cuando Urquiza utilizó su caballería para atacar los flancos enemigos. La maniobra desorganizó a las tropas porteñas y permitió que los soldados de la Confederación obtuvieran una ventaja decisiva. Al caer la noche, Mitre comprendió que no podía sostener sus posiciones y ordenó la retirada.

El destino de aquella marcha fue San Nicolás, donde permanecían las embarcaciones de la escuadra porteña. El ejército derrotado abandonó el campo de batalla y emprendió un desplazamiento hacia el puerto, mientras intentaba conservar el orden de sus unidades y trasladar a los heridos. La retirada se desarrolló bajo la amenaza de las fuerzas confederadas y puso de manifiesto la importancia que tenía la ciudad como punto de apoyo militar.

Durante los días siguientes, los soldados que consiguieron llegar a San Nicolás comenzaron a preparar su evacuación. Las embarcaciones de Buenos Aires estaban bajo el mando de Antonio Susini, quien debía garantizar el traslado de los efectivos y protegerlos frente a una posible intervención de la escuadra de la Confederación. La operación también requirió la participación de personal vinculado con las actividades portuarias, entre ellos lancheros, carpinteros de ribera, prácticos e isleños que colaboraron con las tareas de embarque.

La situación desembocó en un nuevo enfrentamiento el 25 de octubre de 1859, cuando las escuadras de ambos bandos combatieron sobre las aguas del Paraná, frente a San Nicolás. La flota porteña intentaba completar la evacuación de sus tropas, mientras que las embarcaciones confederadas buscaban impedir su retirada. El intercambio de disparos se desarrolló durante la tarde y la noche, hasta que las fuerzas de Buenos Aires consiguieron abandonar el puerto y continuar su navegación hacia el sur.

A diferencia de la Batalla de Cepeda, librada dos días antes en territorio pergaminense, aquel enfrentamiento naval tuvo como escenario directo las aguas próximas a la ciudad. Su importancia radicó en que permitió completar la retirada de los soldados porteños y evitar que el ejército de Mitre quedara completamente destruido después de la derrota terrestre. De esta manera, San Nicolás desempeñó un papel decisivo en la etapa final de una campaña militar que había comenzado con objetivos muy diferentes para las autoridades de Buenos Aires.

La victoria de Urquiza modificó la situación política del país y debilitó al gobierno porteño encabezado por Valentín Alsina, quien terminó renunciando. El avance de las fuerzas confederadas permitió abrir nuevas negociaciones y, en noviembre de 1859, se firmó el Pacto de San José de Flores, mediante el cual se establecieron las condiciones para la reincorporación de Buenos Aires a la Confederación Argentina.

El acuerdo permitió avanzar con una revisión de la Constitución Nacional, que fue reformada en 1860. Sin embargo, las diferencias entre Buenos Aires y las demás provincias no desaparecieron por completo. Dos años después de Cepeda, en septiembre de 1861, ambos sectores volvieron a enfrentarse en la Batalla de Pavón, otro acontecimiento decisivo para la organización política argentina.

La segunda Batalla de Cepeda también dejó una huella en la historia de Pergamino, especialmente en los campos cercanos a Mariano Benítez, donde se desarrollaron las operaciones militares. En esa localidad funciona actualmente el Museo Batallas de Cepeda, creado para preservar y difundir los antecedentes de los enfrentamientos de 1820 y 1859. Las investigaciones históricas y arqueológicas realizadas en la zona contribuyeron a recuperar información sobre los escenarios de combate y los acontecimientos que marcaron aquella etapa.

Para San Nicolás, el episodio constituye otro capítulo de su participación en la construcción institucional del país. La ciudad había sido sede del acuerdo político de 1852 y, siete años después, se encontraba nuevamente involucrada en las disputas que definían la relación entre Buenos Aires y las provincias. En esta oportunidad, su intervención no estuvo relacionada con una reunión de gobernadores, sino con las operaciones militares y navales que se desarrollaron alrededor de su puerto.

A 167 años de la Batalla de Cepeda, el acontecimiento permite recuperar una dimensión menos difundida de la historia nicoleña. La ciudad no fue el escenario del enfrentamiento terrestre del 23 de octubre, pero su ubicación sobre el Paraná resultó fundamental para las fuerzas que participaron de aquella campaña y, especialmente, para la retirada del ejército de Mitre.

La derrota porteña, el desplazamiento de sus tropas hacia San Nicolás y el posterior combate naval demuestran que el puerto local ocupó un lugar importante durante uno de los períodos más conflictivos de la organización nacional. Mucho antes de convertirse en un centro industrial, San Nicolás ya era un punto estratégico en las decisiones políticas y militares que contribuyeron a definir el futuro de la Argentina.


Seguínos en WhatsApp:

https://whatsapp.com/channel/0029VaKBZAY23n3mJkC2Du1m

Seguínos en Telegram:

https://web.telegram.org/a/#-1001779393029

Comentarios:

Más noticias de Cultura:

Ramallo
Polo