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Aris, una cara visible de la miseria humana

21 julio 2026 - 06:10

Aristides vive en situación de calle en la zona de la Costanera alta, detrás del Santuario, y sufre los embates de una gestión que soluciona con palos lo que se arregla con pan.

Aristides, o Aris, como prefiere que lo llamen, es un muchacho que por esas cosas de la vida hace algunos años terminó en situación de calle. Tímido, bien educado para dirigirse a las personas y de esos hombres que todavía te abren la puerta y espera su turno para pasar; que saluda a todos con respeto. Que pide permiso cuando entra a algún lugar y antes de sentarse dice un buen día. Ese tipo, por pobre, molesta en la ciudad.

Yo no tengo nada, es todo de Dios”, dijo al hablar con PRENSA LIBRE SN, café de por medio. Bastante callado, como pidiendo perdón por existir, disfruta de las cosas simples: la felicidad de un pueblo que ante una celebración futbolística parece olvidarse de las clases sociales, de ricos y de pobres. Por suerte, al menos por un rato, San Nicolás se vuelve humana y comparte un espacio común sin miradas por encima del hombro, sin juzgar al otro, o eso pareció suceder durante la celebración en la plaza Mitre por el segundo puesto en el Mundial de Fútbol. Esas cosas simples que Aris disfruta y que, obvio, no se perdió.

Días atrás – y como desde hace años – parece cometer un delito imperdonable para los encargados de conducir una ciudad modelo, no tener más que su simpleza y lo que carga consigo. No ocultarse de la mirada sobradora de una sociedad pobre en sentimientos. De Gobiernos desalmados que solo lo ven cuando quieren echarlo, como si el hecho de tener un pobre menos en la ciudad cambiara los indices de desempleo, de pobreza y de desamparo gubernamental.

Aris – y todos los demás Aris – molesta a la vista de los gobiernos elitistas, mentirosos y desalmados. Esos que le dan dos pesos a un empleado municipal para que se sienta más que otro, para que encarne el desprecio y muy suelto de lengua invite a un pobre a abandonar la ciudad. Porque para pagar un pasaje y sacarse a los Aris de encima sí hay plata, aunque para políticas publicas de inclusión no.

A Aristides varias veces se le acercaron empleados de acción social de la Municipalidad de San Nicolás para “invitarlo” a retirarse de la ciudad, porque no puede dormir “en dónde hay chicos” y familias paseando. Porque afea a la ciudad de cara al río. Porque existir en una ciudad gobernada para una sola clase social queda feo, opaca la vista.

Vive del cartoneo, recicla y vende y cuando le sale hace alguna changa. Agradecido con aquellos que se acercan a charlar, a compartir algo caliente y hasta con un jefe policial del que no recuerda el nombre, solo que se presentó y que se ofreció a repararle la bicicleta – su único bien material – y cumplió.

Cómo pidiendo perdón por el solo hecho de no tener riqueza material – pero sí mucho más corazón que aquellos que acumulan millones de pesos y causas judiciales – es reticente a aceptar ayuda, como si convidar un pedazo de pan, un sanguche o un termo de agua caliente fuera a cambiar la realidad de los laburantes que le tienden una mano y le prestan una oreja.

Aris es hoy la cara visible de una realidad que no se puede esconder tras un gran juego gigante en un parque. Vive de la caridad de aquellas instituciones que ayudan sin mirar a quién, que comparten, y hasta de los propios vecinos que muchas veces eligen – sin pensar demasiado – tipos de gobiernos que duelen.

Aristides vivió en carne propia, como tantos otros, lo linda que está San Nicolás.

Si querés ayudar a Aristiles, alias: BARBA.TIRA.AZAR

Titular: Aristides Pantaleón Salinas


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