Sábado 23 de Mayo de 2026
23 mayo 2026 - 10:59
Recibió 8 años de prisión por encabezar una organización integrada por agentes que torturaba personas, robaba droga y luego la comercializaba clandestinamente.
La Justicia federal condenó a ocho años de prisión al suboficial de la Policía de Acción Táctica Guillermo David Toledo por liderar una estructura integrada por policías santafesinos que realizaba allanamientos ilegales para robar cocaína, dinero y otros elementos, además de aplicar tormentos físicos para obtener información sobre proveedores de estupefacientes.
La sentencia fue dictada por el Tribunal Oral de Rosario integrado por los jueces Otmar Paulucci, Elena Dilario y Germán Sutter Schneider, en el marco del primer juicio de determinación de pena realizado en la Unidad Fiscal Rosario bajo el nuevo Código Procesal Penal Federal, vigente en el distrito desde mayo de 2024.
El fallo también impuso a Toledo 11 años de inhabilitación absoluta, multa y costas judiciales.
La investigación estuvo a cargo de la Oficina de Criminalidad Económica y Trata de Personas del Área de Investigación y Litigio de Casos Complejos de la Unidad Fiscal Rosario, encabezada por el fiscal general con funciones de coordinación del Distrito Rosario, Javier Arzubi Calvo, junto a las fiscales coadyuvantes Soledad García, María Virginia Sosa y Andrés Montefeltro.
Según la sentencia, Toledo encabezaba un grupo conformado por otros seis policías de la PAT que cometió allanamientos ilegales, privaciones ilegítimas de la libertad y torturas físicas para obtener información vinculada al narcotráfico. Posteriormente, la organización sustraía cocaína y dinero para comercializar parte de la droga de manera clandestina en la ciudad de Santa Fe.
Por esos hechos, el suboficial fue condenado por “privación ilegítima de la libertad, violación de domicilio, falsificación ideológica de documento público, sustracción de elementos, vejaciones y apremios ilegales, y comercio de estupefacientes agravado”.
Uno de los episodios centrales investigados ocurrió el 13 de agosto de 2024 en una vivienda ubicada sobre calle Forest al 5600, en Rosario.
De acuerdo a la reconstrucción judicial, Toledo actuó junto a los suboficiales Fernando Nicolás Ferreira, Iván Severino Schneider, Jesús Balais, Gerardo Pérez y Sergio Robledo.
La fiscalía acreditó que los policías ingresaron sin orden judicial a la vivienda, redujeron a tres adultos y dos menores y permanecieron allí entre las 16:30 y las 17:20. Durante ese tiempo se apropiaron de “cuatro ladrillos de cocaína, armas de fuego, cuchillos de colección y alrededor de 6.000 dólares”.
La investigación también estableció que ese mismo día Toledo y Balais sometieron a dos personas detenidas en un patrullero a “descargas eléctricas, golpes e intimidaciones” para obtener información sobre un proveedor de cocaína vinculado a otro operativo realizado en pasaje Jean Jaurés al 5000.
En allanamientos posteriores realizados en Santa Fe, los investigadores secuestraron en la vivienda de Balais una picana eléctrica que habría sido utilizada para aplicar tormentos a las víctimas.
El rol de liderazgo de Toledo fue reconstruido mediante testimonios, análisis de teléfonos celulares, peritajes y otras pruebas incorporadas al expediente fiscal.
El caso ya había derivado en condenas previas para el resto de los policías involucrados mediante acuerdos abreviados homologados entre octubre y diciembre de 2025 por el juez federal de garantías Carlos Vera Barros.
Las penas impuestas fueron:
Durante el juicio de cesura, las fiscales Sosa y García remarcaron “la gravedad institucional” de los hechos y sostuvieron que las prácticas desplegadas por Toledo “no fueron una excepción en su carrera, sino un patrón de usos y costumbres persistente”.
Con información de Fiscales.
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