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Santuario de Jesús Misericordioso, el primero consagrado en San Nicolás

24 enero 2018 - 15:10

San Nicolás de los Arroyos es una ciudad que cuenta con dos Santuarios.

El santuario del la Virgen del Rosario de San Nicolás, es por construcción, pero aun le falta ser consagrado y, para que así sea, debe contar con algunos elementos tales como un altar fijo,  ambón y una sede fija.

«Con el nombre de santuario se designa una iglesia u otro lugar sagrado al que, por un motivo peculiar de piedad, acuden en peregrinación numerosos fieles, con la aprobación del Ordinario del lugar»

El santuario de “Jesús Misericordioso”, en la iglesia del Perpetuo Socorro, en la delegación de La Emilia, donde se venera el cuadro del “Cristo de sor Faustina Kowalska”, copia del original y traído de Polonia, que bendijo San Juan Pablo II,  se conservan también reliquias en el altar de Sor Faustina Kowalska, San Estanislao de Kostka y del Santo cura “Brochero” y beata Ma. Crescencia Perez.

El Santuario también es un lugar designado para fomentar la creencia o la devoción; sin jurisdicción territorial (pertenece organizativamente al mundo entero) regido por un Rector (Padre párroco y rector José Alfonso), superior a un párroco, dentro de la jerarquías eclesiásticas y, contrario a la parroquia, que cuenta con un ámbito de actuación territorial  determinado.

El Santuario de Jesús Misericordioso, fue consagrado hace casi dos años por el entonces Obispo de San Nicolás Héctor Cardelli, quien designo como rector al padre José Alfonso.

En el Santuario de Jesús Misericordioso, también existe el primer cinerario de San Nicolás, lugar donde se puede depositar las cenizas de los seres queridos mediante una celebración religiosa.

El cuadro de Jesús Misericordioso

Cuenta Santa Faustina en su diario: “Al anochecer, estando en mi celda, vi al Señor Jesús vestido con una túnica blanca. Tenía una mano levantada para bendecir y con la otra tocaba la túnica sobre el pecho. De la abertura de la túnica en el pecho, salían dos grandes rayos: uno rojo y otro pálido”.

“Después de un momento, Jesús me dijo: Pinta una imagen según el modelo que ves, y firma: Jesús, en ti confío. Deseo que esta imagen sea venerada primero en su capilla y, luego, en el mundo entero”.

Jesús le señaló: “Prometo que el alma que venera esta imagen no perecerá. También prometo, ya aquí en la tierra, la victoria sobre los enemigos y, sobre todo, a la hora de la muerte. Yo mismo la defenderé como mi gloria”.

Otro día, estando Santa Faustina en oración, Cristo le dijo: “Los dos rayos significan la Sangre y el Agua. El rayo pálido simboliza el Agua que justifica a las almas. El rayo rojo simboliza la Sangre que es la vida de las almas”.

“Ambos rayos brotaron de las entrañas más profundas de mi misericordia cuando mi Corazón agonizante fue abierto en la cruz por la lanza. Estos rayos protegen a las almas de la indignación de mi Padre. Bienaventurado quien viva a la sombra de ellos, porque no le alcanzará la justa mano de Dios”.

Santa Faustina contaba todo esto a su confesor, el actual Beato P. Miguel Sopocko, quien designó al pintor Eugenio Kazimirowski para que realizara la imagen según las indicaciones de la santa.

“Una vez, cuando estaba en el taller de aquel pintor que pintaba esa imagen, vi que no era tan bella como es Jesús. Me afligí mucho por eso, sin embargo lo oculté profundamente en mi corazón”, escribió Santa Faustina en su diario.

“Fui a la capilla y lloré muchísimo. ¿Quién te pintará tan bello como Tú eres? Como respuesta oí estas palabras: ‘No en la belleza del color, ni en la del pincel, está la grandeza de esta imagen, sino en Mi gracia’”

Milagro en La Parroquia de la Emilia

“En el año 2015,  se le acerco un hombre, oriundo de Baradero, al obispo Cardelli y  le  manifestó que el año anterior había ido a la Parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro de la Emilia y allí recibió una hostia que al metérsela en la boca tenía gusto y emanaba sangre. Se la sacó y la guardo”. El Obispo sostuvo que luego de esta situación perdió todo contacto con la persona.

Un años más tarde, cuando el obispo Cardelli estaba oficializando una misa en la parroquia San Benito en Barrio Ivba, se le acerca nuevamente este hombre y le trae la hostia que fue depositada allí, en donde esperaba para que sea evaluada. “Hay un médico especialista, que lo había propuesto Bergoglio cuando todavía era obispo de la ciudad de Buenos Aires que se encarga de evaluar estas cuestiones. Pero es muy probable que algunos exámenes se hagan fuera del país”, destacó el obispo. “Primero hay que recurrir a los análisis de la ciencia y después viene el tema de la fe”, remarcó en aquella oportunidad, no negando ni afirmando nada.

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