21 julio 2026 - 18:40
Un informe de CICCRA revela que el mercado interno recibió 11,5% menos carne durante el primer semestre de 2026. El fuerte aumento de los precios y la pérdida de poder adquisitivo modifican los hábitos de consumo de los argentinos.
La carne vacuna, uno de los alimentos más representativos de la mesa argentina, atraviesa uno de los momentos más complejos de las últimas décadas. De acuerdo con el último informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), el abastecimiento destinado al mercado interno registró una caída del 11,5% interanual durante el primer semestre de 2026, el nivel más bajo desde que existen registros comparables, a mediados de la década de 1990.
El estudio muestra que entre enero y junio de 2026 el consumo aparente alcanzó las 1.019.430 toneladas res con hueso, lo que representa una disminución cercana a las 132.000 toneladas respecto del mismo período de 2025.
Traducido al consumo individual, el promedio anual descendió a 47 kilos por habitante, una baja del 8,2% en relación con el año anterior. En términos concretos, cada argentino consumió, en promedio, 4,2 kilos menos de carne vacuna que doce meses atrás.
Uno de los principales factores que explica este comportamiento es la diferencia entre la evolución de los precios y los ingresos. Mientras la inflación general acumuló un 33,4%, el valor de la carne vacuna aumentó 53,6%, una brecha que redujo la capacidad de compra de muchas familias y obligó a modificar los hábitos de consumo.
Como consecuencia, una parte importante de los consumidores comenzó a reemplazar la carne vacuna por otras proteínas animales, como el pollo y el cerdo, cuyos precios también subieron, aunque en menor proporción.
Sin embargo, especialistas en nutrición advierten que esa sustitución no siempre logra compensar el aporte nutricional de la carne vacuna. Este alimento constituye una de las principales fuentes de hierro hemo, cuya absorción es más eficiente para el organismo y resulta fundamental para prevenir cuadros de anemia, especialmente en niños, adolescentes y mujeres en edad fértil. Además, aporta vitamina B12, indispensable para el sistema nervioso, y zinc, un mineral clave para el funcionamiento del sistema inmunológico.
El informe de CICCRA también señala que la retracción del consumo no responde a una situación puntual. Según la entidad, confluyen el deterioro del poder adquisitivo, el fuerte incremento de los precios relativos y una mayor orientación de la producción hacia los mercados externos.
En ese contexto, durante el primer semestre de este año el mercado interno absorbió el 71,4% de la producción nacional, cuando un año antes esa participación había sido del 75,6%.
El escenario refleja un cambio profundo en los hábitos alimentarios del país. Mientras las exportaciones continúan ganando protagonismo, la carne vacuna, históricamente asociada a la identidad gastronómica argentina, pierde cada vez más presencia en la mesa de los hogares. Hoy, mientras la demanda internacional de carne argentina crece, para muchos argentinos el tradicional asado dejó de ser una costumbre frecuente para convertirse en un consumo cada vez más difícil de sostener.
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