21 septiembre 2026 - 09:47
La investigación comenzó en noviembre de 2025 y por estos días siguen entregándose sospechosos
La investigación que el 11 de septiembre irrumpió con allanamientos simultáneos en San Nicolás y Santa Fe no terminó aquella mañana. Por el contrario, el denominado “Operativo Aeronáutico Blanco” abrió una segunda etapa: localizar a quienes no habían sido encontrados durante los procedimientos y determinar hasta dónde llegaba la estructura que la Justicia atribuye a M.N.C., de 29 años.
El último movimiento conocido ocurrió el viernes 18 de septiembre por la noche. F.L.S., uno de los prófugos, se presentó en la Fiscalía acompañado por su abogado particular, I.B.. Sobre él pesaba una orden de detención solicitada por la fiscal V.M.. Tras quedar a disposición de la Justicia, fue alojado en una dependencia policial de Salto.
Su aparición permitió cerrar otra de las búsquedas abiertas después de los allanamientos. Pero no todas: dos sospechosos continuarían prófugos dentro de una causa que ya acumula varias detenciones.
El expediente no comenzó con los procedimientos de septiembre. La pesquisa se remonta al 20 de noviembre de 2025, cuando la Delegación de Investigaciones del Tráfico de Drogas Ilícitas San Nicolás elaboró el informe que dio origen a una investigación sobre una presunta estructura dedicada al abastecimiento, almacenamiento, distribución y comercialización de estupefacientes.
Con el avance de las tareas, los investigadores colocaron a M.C. en el centro de la organización y comenzaron a reconstruir diferentes funciones. La hipótesis judicial sostiene que existían personas vinculadas al aprovisionamiento, otras encargadas de guardar la droga y una red destinada a su comercialización en dosis.
Dentro de ese esquema, F.S. aparece señalado como quien presuntamente almacenaba estupefacientes para M.C. Al momento del gran operativo del 11 de septiembre no fue encontrado: de acuerdo con la información incorporada posteriormente, se habría encontrado de vacaciones en Córdoba.
En su domicilio, sin embargo, los investigadores secuestraron 151 gramos de cocaína distribuidos en ocho envoltorios y $3.600.000 en efectivo.
El punto de quiebre llegó el 11 de septiembre, con un despliegue de 14 allanamientos: 13 en San Nicolás y uno en un hangar privado del Aeródromo de Alvear, en territorio santafesino.
El procedimiento dejó una imagen que rápidamente sobresalió sobre el resto: dentro del hangar fue localizado un hidroavión experimental Lasermaster Piltri 1, matrícula LV-X436, que los investigadores vincularon con M.C. y con la logística investigada.
Pero la aeronave era apenas una parte de lo encontrado.
En el conjunto de los procedimientos fueron secuestrados más de 2,1 kilos de cocaína y aproximadamente 1,8 kilos de marihuana, parte de ellos ya fraccionados para su presunta comercialización. También aparecieron $4.050.000 en efectivo, teléfonos celulares, una balanza de precisión, elementos utilizados para el fraccionamiento y tres armas de fuego.
La Policía incautó además distintos vehículos. Entre ellos llamó especialmente la atención un Mercedes-Benz C250 equipado con balizas y sirena similares a las utilizadas por fuerzas de seguridad, además de una Citroën Berlingo.
M.C. fue detenido durante aquella primera ofensiva judicial. La investigación lo señala como presunto líder de la estructura, aunque las responsabilidades penales deberán determinarse en el expediente.
Los allanamientos tampoco significaron el cierre de la causa. Mientras algunos de los investigados quedaban a disposición judicial, otros no habían sido encontrados.
Entre ellos estaban E.N.R. y F.S.. La Fiscalía avanzó el 14 de septiembre con pedidos de detención y las búsquedas continuaron.
E.R. fue el primero en caer. Los investigadores lo ubicaban como un presunto vendedor de drogas al menudeo con una particularidad: según la hipótesis de la causa, habría mantenido contacto directo con M.C., sin necesidad de recurrir a otros intermediarios de la organización.
Durante el allanamiento realizado previamente en su vivienda se habían encontrado 62 envoltorios con 91,4 gramos de cocaína, cinco paquetes con 741 gramos de marihuana, bicarbonato y un teléfono celular.
Tras quedar prófugo, las tareas de inteligencia establecieron que presuntamente cambiaba de hotel para evitar ser localizado. Finalmente fue encontrado en barrio Las Mellizas, donde una persecución terminó con su captura. En ese procedimiento fueron secuestrados otros dos celulares y un Chevrolet Cruze.
La situación de F.S. siguió otro camino. Después de no ser encontrado durante los procedimientos, quedó formalmente buscado por la Justicia. Incluso se había planteado una eximición de prisión que no prosperó.
Finalmente, acompañado por su defensor particular, se presentó voluntariamente ante la Fiscalía y la Policía hizo efectiva la orden que pesaba en su contra.
Su detención agrega una nueva pieza a una causa que, en poco más de una semana, pasó de un operativo simultáneo en dos provincias a una sucesión de capturas y presentaciones judiciales.
Ahora la investigación continúa en dos direcciones: profundizar las pruebas sobre el funcionamiento y los roles que la Fiscalía atribuye a cada integrante de la presunta organización y encontrar a los dos sospechosos que todavía permanecerían prófugos.
La causa permanece bajo investigación de la UFI N.º 1 especializada en estupefacientes, a cargo de la fiscal V.M., mientras la Justicia intenta terminar de reconstruir una estructura que habría combinado venta de drogas, lugares de almacenamiento, vehículos y una logística que llegó hasta un hangar ubicado del otro lado del límite provincial.
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