11 octubre 2026 - 08:16
Los registros oficiales muestran que la cantidad de empleadores acumula 18 meses de retroceso. Desde noviembre de 2023 desaparecieron más de 32.000 unidades empleadoras y el empleo privado también continúa en baja.
La reducción del entramado empresarial argentino volvió a profundizarse durante julio de 2026. En apenas un mes, el país registró 948 empleadores menos, mientras que la cantidad de unidades empleadoras activas descendió a 480.057, el nivel más bajo de los períodos analizados. La contracción se extiende desde hace 18 meses y coincide con una persistente pérdida de puestos de trabajo registrados.
Las cifras surgen de los registros de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), que permiten seguir la evolución de las empresas y otros empleadores con personal formalmente contratado. Según esa información, durante los últimos doce meses dejaron de figurar 15.475 unidades empleadoras, una reducción equivalente al 3,1%.
El deterioro también se observa al comparar los datos actuales con el cierre de 2025. En diciembre había 489.749 empleadores registrados, mientras que siete meses después el número se redujo en 9.692, lo que representa una caída cercana al 2%.
La comparación con el último mes completo de la administración de Alberto Fernández permite dimensionar el retroceso acumulado durante la presidencia de Javier Milei.
En noviembre de 2023, la Argentina contabilizaba 512.357 unidades empleadoras. Para julio de 2026, esa cantidad había descendido a 480.057, lo que significa una pérdida neta de 32.300 empleadores, equivalente al 6,3%.
La magnitud de la reducción supera, en términos absolutos y porcentuales, la registrada durante el período más crítico de la pandemia de coronavirus.
En febrero de 2020, antes de la implementación de las restricciones sanitarias, existían 508.187 empleadores registrados. El número descendió hasta 486.782 en septiembre de 2021, una diferencia de 21.405 unidades, equivalente al 4,2%.
Sin embargo, las estadísticas de la SRT requieren una distinción: contabilizan unidades empleadoras públicas y privadas con al menos un trabajador registrado, por lo que una baja en el padrón no necesariamente equivale, en todos los casos, al cierre definitivo de una empresa.
La disminución de empleadores se produce en paralelo con una contracción del trabajo formal.
Según los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), durante junio se perdieron 10.814 puestos de trabajo registrados en el sector privado respecto de mayo.
La comparación interanual muestra una reducción de aproximadamente 121.000 empleos. Mientras que en junio de 2025 había 6,216 millones de trabajadores privados registrados, un año después la cifra se ubicó en torno de 6,096 millones.
Los indicadores correspondientes a julio tampoco mostraron una recuperación. La Encuesta de Indicadores Laborales, elaborada por la Secretaría de Trabajo, registró una variación negativa del 0,03%, con lo que el empleo completó siete meses consecutivos de retroceso.
En los primeros siete meses de 2026, la caída acumulada fue del 0,6%, mientras que la comparación con julio del año anterior arrojó una disminución del 1,1%.
La evolución del empleo y del número de empleadores coincide con las dificultades que atraviesa la actividad económica.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró en julio una caída desestacionalizada del 2,9% respecto de junio y una contracción interanual del 1,4%.
Pese a ese resultado, el acumulado de enero a julio todavía mostraba un crecimiento del 1,7% frente al mismo período de 2025.
Las señales de desaceleración también modificaron las expectativas para el cierre del año. El Banco Mundial redujo su previsión de crecimiento de la economía argentina para 2026 del 3,6% al 2,1%, mientras que para 2027 ajustó su estimación del 3,7% al 3%.
Por su parte, las proyecciones relevadas por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) mediante el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) ubican el crecimiento esperado para este año entre el 1,2% y el 1,5%.
La pérdida sostenida de empleadores constituye una señal de preocupación para ciudades con fuerte actividad industrial y comercial, como San Nicolás, Ramallo, Pergamino y Villa Constitución, donde numerosas fuentes laborales dependen del funcionamiento de empresas productivas, comercios y establecimientos de servicios.
No obstante, los registros nacionales difundidos no permiten determinar cuántas unidades empleadoras se perdieron específicamente en estos municipios.
El escenario nacional combina tres indicadores negativos: menos empleadores registrados, reducción del empleo privado y retroceso de la actividad económica. La evolución de estas variables durante los próximos meses será determinante para establecer si la tendencia comienza a revertirse o si continúa el achicamiento del mercado laboral formal.
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