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Día Nacional de la Ancianidad

28 agosto 2026 - 06:58

La conmemoración recuerda el Decálogo presentado por Eva Perón el 28 de agosto de 1948, un antecedente que reconoció derechos vinculados con la salud, la vivienda, la alimentación, el trabajo y el respeto.

Cada 28 de agosto se conmemora en Argentina el Día Nacional de la Ancianidad, una fecha que nació hace 78 años y que mantiene vigente una discusión que atraviesa a toda la sociedad: cómo garantizar que las personas mayores puedan vivir con dignidad, autonomía y pleno ejercicio de sus derechos.

El origen de la jornada se remonta al 28 de agosto de 1948, cuando Eva Perón proclamó el denominado Decálogo de los Derechos de la Ancianidad. La iniciativa establecía diez principios destinados a brindar protección a las personas mayores y se convirtió en un antecedente significativo para la legislación argentina.

El documento reconocía los derechos a la asistencia, vivienda, alimentación, vestido, cuidado de la salud física, cuidado de la salud moral, esparcimiento, trabajo, tranquilidad y respeto.

Poco después de su presentación, el 15 de octubre de 1948, el Poder Ejecutivo oficializó esos principios mediante el Decreto 32.138/48, que estableció que las acciones e iniciativas de los poderes públicos debían inspirarse en ellos.

El reconocimiento avanzó un paso más al año siguiente, cuando los derechos de la ancianidad fueron incorporados a la Constitución Nacional de 1949, otorgándole rango constitucional a la protección específica de las personas mayores.

Una mirada que fue cambiando con los años

A casi ocho décadas de aquella declaración, también se transformó la manera de pensar y hablar sobre la vejez. Aunque la efeméride conserva oficialmente la denominación de “Día Nacional de la Ancianidad”, actualmente se encuentra mucho más extendido el concepto de personas mayores.

El cambio va más allá de las palabras. Supone dejar de considerar a la vejez exclusivamente como una etapa asociada a la dependencia o a la necesidad de asistencia y reconocer que quienes atraviesan esa etapa de la vida conservan su derecho a tomar decisiones, participar activamente de la sociedad, mantener vínculos, estudiar, trabajar cuando puedan y quieran hacerlo y desarrollar nuevos proyectos.

El aumento de la expectativa de vida también modificó aquella realidad que existía cuando se elaboró el Decálogo. Muchas personas continúan con actividades laborales, educativas, culturales, recreativas y comunitarias durante años después de alcanzar la edad jubilatoria.

En ese contexto, la jubilación tampoco necesariamente representa el final de una vida activa. Para muchos adultos mayores abre una etapa diferente, con más tiempo para actividades personales, estudios, voluntariados, participación comunitaria o proyectos que habían quedado postergados.

La soledad, otro desafío

Entre las problemáticas que atraviesan a una parte de las personas mayores aparece también el aislamiento social. La pérdida de familiares, parejas o amigos, sumada en algunos casos a dificultades económicas o de movilidad, puede reducir progresivamente los vínculos cotidianos.

Por ese motivo, la atención de la vejez no se limita exclusivamente al acceso al sistema sanitario. Los clubes, centros comunitarios, espacios culturales, propuestas recreativas y programas de participación social también pueden cumplir un papel importante para sostener vínculos y evitar situaciones de aislamiento.

El derecho al respeto que figuraba entre aquellos diez puntos proclamados en 1948 adquiere, además, una dimensión más amplia en la actualidad: supone reconocer a las personas mayores como protagonistas de sus propias decisiones y no únicamente como destinatarias de políticas asistenciales.

Derechos que siguen en agenda

Muchos de los temas planteados hace 78 años mantienen plena actualidad. El acceso a una vivienda adecuada, alimentación, atención sanitaria, tranquilidad, esparcimiento y condiciones económicas que permitan sostener una vida digna continúa formando parte de los desafíos vinculados con el envejecimiento.

A esos reclamos históricos se sumaron con el tiempo otros conceptos, como la autonomía, la independencia, la participación social y el ejercicio pleno de los derechos humanos.

Por eso, el Día Nacional de la Ancianidad no queda limitado al recuerdo de un acontecimiento ocurrido el 28 de agosto de 1948. La fecha también propone volver la mirada sobre el presente y preguntarse qué lugar tienen las personas mayores dentro de la sociedad.

A 78 años de aquel Decálogo impulsado por Eva Perón, el desafío sigue siendo que envejecer no implique perder oportunidades, autonomía, participación ni voz.


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