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Día del peluquero

25 agosto 2026 - 05:35

La celebración tiene una historia que se remonta a Francia, pero en Argentina adquirió identidad propia.

Cada 25 de agosto se celebra el Día del Peluquero, una fecha dedicada a quienes hicieron del cuidado del cabello y la imagen personal un oficio que atravesó generaciones y que, con el paso del tiempo, incorporó nuevas técnicas, tendencias y especialidades.

Detrás de la celebración existe una historia que se remonta varios siglos atrás. Su origen está asociado a Luis IX de Francia y al reconocimiento que el monarca otorgó durante el siglo XIII a quien se desempeñaba como su peluquero.

Por aquellos años, la tarea estaba principalmente en manos de hombres pertenecientes a sectores populares, encargados, entre otras funciones, de mantener y peinar las pelucas utilizadas por integrantes de la nobleza.

Luis IX tomó una decisión poco habitual para la época: elevó la condición social de su peluquero oficial al nombrarlo “hombre libre”. A partir de aquel reconocimiento, el oficio comenzó a adquirir una consideración diferente dentro de la sociedad.

El 25 de agosto quedó relacionado con la actividad a partir de la santificación de Luis IX por parte de la Iglesia Católica. Durante su reinado, el monarca había contribuido a otorgar a los peluqueros una consideración social que los acercaba a otras profesiones reconocidas de la época.

  1. Una celebración con historia propia en Argentina

En el país, el Día del Peluquero también tiene antecedentes particulares. Uno de los acontecimientos centrales ocurrió en 1877, cuando se organizó un multitudinario baile en el Teatro Coliseo al que asistieron más de 400 personas.

La reunión, impulsada por Domingo Guillén, dio lugar a la creación de la Sociedad de Barberos y Peluqueros un 25 de agosto.

Décadas después, la fecha terminó de institucionalizarse dentro del sector. En 1940, durante un Congreso Nacional de Peluqueros celebrado en Pergamino, se estableció oficialmente el 25 de agosto como el Día del Peluquero en Argentina.

Desde entonces, la jornada se convirtió en una oportunidad para reconocer a quienes desarrollan una actividad estrechamente vinculada con el cuidado personal, pero también con el vínculo cotidiano que construyen con sus clientes.

  1. De peluqueros a estilistas y barberos

La profesión también experimentó una importante transformación. Originalmente, el término “peluquero” estaba relacionado principalmente con quienes confeccionaban, arreglaban o mantenían las pelucas.

Con el tiempo, el oficio amplió considerablemente sus alcances. A los peluqueros tradicionales se sumaron especialidades y denominaciones como estilistas y barberos, hoy instaladas nuevamente en el lenguaje cotidiano.

Los estilistas trabajan sobre una concepción más integral de la imagen y pueden combinar conocimientos de peluquería con asesoramiento sobre maquillaje, vestuario y tendencias. Los barberos, en tanto, se especializan principalmente en cortes masculinos y en el arreglo, diseño y afeitado de barbas.

Más allá de los cambios en las técnicas y las modas, el oficio conserva una característica que atravesó su historia: la transformación de la imagen a partir de la habilidad de las manos. Este 25 de agosto, quienes diariamente empuñan tijeras, máquinas, peines y navajas tienen su jornada de reconocimiento.


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