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Día del Padre: Por qué se celebra en junio y no en agosto en la Argentina

21 junio 2026 - 09:59

Aunque hubo intentos de homenajear a José de San Martín con una fecha propia, la tradición internacional terminó imponiéndose. Este domingo 21 de junio, miles de familias volverán a reunirse para celebrar a los padres.

Cada año, cuando llega el tercer domingo de junio, una pregunta vuelve a repetirse en muchos hogares argentinos: ¿por qué el Día del Padre se celebra en esta fecha y no el 24 de agosto, día vinculado a la historia de José de San Martín?

La respuesta está en una tradición nacida a miles de kilómetros del país, en los Estados Unidos, a comienzos del siglo XX, y que con el paso del tiempo terminó siendo adoptada por gran parte de América, incluida la Argentina.

La iniciativa tuvo como protagonista a Sonora Smart Dodd, una mujer que en 1910 impulsó una jornada especial para reconocer a su padre, un veterano de guerra que había criado solo a sus seis hijos. Su propuesta comenzó como un homenaje familiar, pero rápidamente ganó adhesiones y se transformó en una celebración cada vez más popular.

Con el correr de los años, el festejo fue adquiriendo carácter oficial en Estados Unidos y luego se expandió a otros países, consolidando una tradición que hoy atraviesa generaciones.

Sin embargo, en la Argentina existió durante décadas otra propuesta que buscaba darle al Día del Padre una identidad propia ligada a la historia nacional.

Diversas provincias impulsaron que la fecha se conmemorara el 24 de agosto, día en que nació Mercedes Tomasa de San Martín y Escalada, hija del general José de San Martín. La iniciativa pretendía homenajear no sólo a la familia del Libertador, sino también destacar la figura de quien es recordado como el “Padre de la Patria”.

Los impulsores de esa alternativa entendían que la fecha permitía poner en valor una faceta menos conocida de San Martín: su rol como padre y el vínculo que mantuvo con su hija durante los años más complejos de la lucha por la independencia.

Pese al respaldo que obtuvo en distintos ámbitos, la propuesta nunca llegó a institucionalizarse en todo el país. Con el tiempo, prevaleció la decisión de unificar la celebración con la costumbre vigente en Estados Unidos y en otros países americanos.

La adopción del tercer domingo de junio quedó respaldada por la calendarización escolar y por distintas resoluciones ministeriales, lo que permitió establecer una fecha homogénea para todo el territorio argentino.

Así, este domingo 21 de junio, millones de personas volverán a reunirse para celebrar una jornada que trasciende su origen histórico y se convirtió en una de las fechas familiares más significativas del calendario.

Almuerzos compartidos, encuentros intergeneracionales, regalos, llamados telefónicos y mensajes de afecto volverán a repetirse en cada rincón del país. Más allá de cuándo nació la tradición o de cuál pudo haber sido la fecha elegida, el espíritu de la celebración sigue siendo el mismo: reconocer a quienes ocupan un lugar fundamental en la vida de sus hijos y agradecerles su acompañamiento cotidiano.


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