Sábado 23 de Mayo de 2026
23 mayo 2026 - 09:26
El 23 de mayo de 1909, el italiano Mario Gallo estrenó en Buenos Aires el primer filme argumental nacional y marcó el nacimiento de una industria cultural histórica.
Cada 23 de mayo se celebra en Argentina el Día del Cine Nacional, una fecha que recuerda el estreno de “La Revolución de Mayo”, el cortometraje dirigido por el italiano Mario Gallo que sentó las bases de la industria cinematográfica argentina.
La película fue presentada el 23 de mayo de 1909 en el teatro Ateneo de la Buenos Aires, en una época en la que el cine todavía era una expresión artística incipiente en el mundo.
Se trató de un cortometraje mudo, en blanco y negro y de apenas cinco minutos de duración, centrado en la creación del primer gobierno patrio argentino.
Con el paso del tiempo, la obra se transformó en un símbolo fundacional del cine nacional y actualmente puede verse en YouTube en una versión restaurada.
“La Revolución de Mayo” es además el único film de Mario Gallo que logró sobrevivir al paso del tiempo y a un incendio que destruyó gran parte de su producción cinematográfica.
Según reconstruyeron historiadores y especialistas, un rollo hallado accidentalmente permitió recuperar décadas más tarde esta pieza considerada una joya patrimonial del cine argentino.
La película contó con las actuaciones del actor uruguayo Eliseo Gutiérrez, quien interpretó a Vicente López y Planes, y del chileno César Fiaschi.
Entre las curiosidades de la obra aparece la inclusión de José de San Martín en escenas vinculadas a la Revolución de Mayo, pese a que históricamente el libertador recién arribó al Río de la Plata dos años después de aquellos acontecimientos.
Además, vecinos y curiosos participaron como extras en las escenas que recreaban la plaza y los movimientos populares de 1810.
Un pionero del cine hecho “a pulmón”
Mario Gallo nació en 1878 en Barletta, región de Puglia, Italia, y llegó a la Argentina en 1905 con apenas 27 años, inicialmente como pianista.
Con el tiempo abandonó la música para dedicarse de lleno al cine, disciplina en la que se convirtió en un verdadero “hombre orquesta”: fue director, productor, camarógrafo, carpintero y guionista de sus propias películas.
La falta de recursos económicos obligó al realizador a improvisar escenografías y efectos artesanales. En “La Revolución de Mayo”, por ejemplo, el Cabildo fue recreado con sábanas pintadas que se movían con el viento durante el rodaje.
La película marcó una diferencia respecto de las producciones habituales de la época, que se limitaban a registrar paisajes o escenas callejeras sin una estructura narrativa definida.
Por eso, muchos especialistas consideran que “La Revolución de Mayo” fue el primer filme argumental argentino, aunque otro corto del propio Gallo, “El fusilamiento de Dorrego”, también disputa ese reconocimiento histórico.
Inspirado por el cine francés y por producciones estadounidenses, Gallo desarrolló luego otras películas históricas como “La Batalla de Maipú”, filmada en los terrenos donde años más tarde se construiría el estadio Monumental de River Plate.
Las crónicas de aquellos rodajes cuentan que varios actores improvisaron escenas ecuestres sin experiencia previa y terminaron cayendo de los caballos, mientras algunos extras llegaron incluso a ser demorados en comisarías por “alterar el orden público” durante las recreaciones bélicas.
Pese a haber sido un pionero del cine argentino, Mario Gallo terminó sus días en la pobreza. Tras años de trabajo y múltiples producciones vinculadas a figuras históricas como Juan Moreira o Camila O’Gorman, debió subsistir trabajando en la recepción de un cine cortando boletos.
Murió en Buenos Aires el 8 de mayo de 1945, aunque su legado permanece vigente como una de las piedras fundacionales del cine nacional argentino.
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