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Juan Vera: La desocupación en el jardín japonés.

11 octubre 2020 - 10:32

“La política les dio de vivir a los de siempre. De hecho, hay personajes que hace 30 años que se están enriqueciendo y no los mueve nadie. Salen ellos y dejan a sus hijos”, dijo “El Negro” Vera años atrás.

El mérito político más importante de Juan Vera fue visibilizar la pobreza y la desocupación que el poder nicoleño siempre habían mantenido escondidas en sus discursos y en sus ordenanzas. Antes de Juan Vera, la pobreza y la marginalidad era abstracta; su lucha la empujó hasta el jardín japonés del Palacio Municipal. Hoy, los patrones, tienen aun la foto del 1 de Mayo 2002, en la que los desocupados en el balcón del palacio, con una bandera argentina al cuello, y sobre el escudo del Municipio los llamó miserables ladrones.

Un cartel anunciaba por el centro de la ciudad que un Movimiento de Desocupados estaba decido a arrancarle al sistema lo que siempre le habían negado y ninguneado. Caminaron por Rivadavia y con bicicletas, carteles, mujeres e hijos irrumpieron y se quedaron por ocho días “hasta que haya una respuesta”.

Y hacemos referencia precisamente a la ocupación del municipio en 2002 porque es el instante que comienza la vida pública de Juan Agustín Vera. Atrás quedaron la vida en el Barrio La Loma, su tiempo de vender naranjas, cortador de pasto, o cuando lo eligieron delegado en Acindar o se reveló contra el contratista de Aes, Tawara Construcciones.



A principios del 2000 “trabajaba en la construcción de la Central y no nos pagaban bien y había anormalidades en las liquidaciones y los dirigentes de la UOCRA se callaban la boca. Y por aquel entonces yo creía que éramos unos pocos…pero hablando con los compañeros me di cuenta que éramos mas de los que pensaba. Entonces empezamos a pensar en cooperativas y después nos echaron a todos…y se sumaron los excluidos de los barrios y todos desocupados y así empezó el movimiento y el 25 de abril tomamos la Municipalidad”.

En las entrevistas que tuvimos durante más de quince años le gustaba decir que “A mí me gusta el trabajo y que mis compañeros trabajen conmigo. A pesar que los que mandan dicen que soy un negro vago. Soy muy familiero, hace más de 35 años que estoy casado con la misma mujer, cariñosa y peleadora “mi negra”. El Toro (su padre) y mi mamá me dieron cariño y valores que no me olvido. Hasta los 11 años creía en los reyes magos, soy familiero y fundamentalmente un trabajador”.

Sus acciones, a veces polémicas, como encadenarse en el municipio con la boca amordazada. O la toma de la secretaría de Comirsa con olla popular, fueron, sin dudas, acciones de protesta que no pasaron desapercibidas al poder político ni a los medios. Memorable fue la larga noche del 2 de mayo donde Juan Vera y sus desocupados sentaron a la mesa al poder, con algunas excepciones, en el despacho del intendente. Y al día siguiente, Juan Vera era sacado en andas por sus compañeros que sintieron como un triunfo el acuerdo alcanzado.

Sus criticas siempre fueron dirigidas a “la política les dio de vivir a los de siempre. De hecho, hay personajes que hace 30 años que se están enriqueciendo y no los mueve nadie. Salen ellos y dejan a sus hijos, a los sobrinos les dan negocios, a los cuñados a los primos. Vos vas a la municipalidad y es una casa de familia. El 24 de diciembre cuando se despiden…dicen nos vemos mañana. Y lo triste es que en la Justicia de San Nicolás pasa lo mismo; ¡entonces! ¿A quién le reclamás si son todos parientes? Si querés que te escuchen tenés que tomar la municipalidad porque si no te quedas esperando y te crece la barba como la tenés vos”.



En una de las campañas en las que se candidateó a intendente, en un acto explicaba “el domingo son las elecciones y el lunes vamos estar atendiendo gente o viajando para gestionar. No se nos caen los anillos, no tenemos posibilidades ni queremos irnos de vacaciones para sacarnos el stress como hacen los tilingos. Nosotros seguimos…es la única que nos queda. Ellos no se van por todas las propiedades que tienen…nosotros nos quedamos que queremos la ciudad y a su gente.”

En febrero de 2004 Néstor Kirchner lo recibió en el escenario en la Costanera. Y no fue la única vez que se vieron, también en el Barrio Las Mellizas cuando se inauguró el nuevo barrio. “Yo siempre fui peronista pero no fui al partido. Creo que es como todo, hay buena gente y de la otra. Pero mi militancia está con los que no tienen trabajo. El gobierno ha dado mucho a San Nicolás, pero eso no se ve porque cae en manos burocráticas y corruptas. Nosotros logramos comprar terrenos en el barrio IVBA. Un día nos avisaron que teníamos que construir viviendas; y a la semana estábamos haciendo cimiento. Hicimos el mantenimiento de la costa en los arroyos, saneamiento. Nuestra cooperativa tiene 200 trabajadores, dos camionetas, compramos 4 motosierras, 12 moto guadañas, una máquina de hacer ladrillos, pusimos un taller textil en La Emilia y hacemos nuestros propios ladrillos”.

Los que funden el país “no es el pobrerío ni los obreros; son los que la van de señores y tienen las manos llenas de olor a plata y sangre. Nosotros, negro e ignorante como nos ves, hicimos en diez años más que ellos. Administramos un colegio (Damaso Valdez) donde los profesores cobraban el 60 % ahora cobran todo. Y los negros no les fallamos. Nosotros al colegio, y no nos tenían fe, no lo usamos como negocio sino como inversión. Acá vienen nuestros pibes que, sin no lo administrábamos nosotros, no podrían tener educación”.

Anoche nos enterábamos de su partida, tiempo atrás contábamos que estaba internado, hoy lo recordamos así.

Por Javier Tisera.


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