Porque nada queda oculto
Sábado 07 de Febrero de 2026
6 febrero 2026 - 19:13
La Comuna otorgará una suma no remunerativa a los trabajadores activos, una modalidad repetida durante las gestiones Passaglia. El sector pasivo municipal no la cobrará y acumula más de un año con jubilaciones por debajo de la línea de indigencia.
La Municipalidad de San Nicolás de los Arroyos dispuso el pago de una bonificación extraordinaria no remunerativa y no bonificable de $600.000, por única vez, a abonarse durante febrero de 2026 a los trabajadores activos de la Comuna. La medida fue informada oficialmente por el Sindicato de Trabajadores Municipales de San Nicolás, que indicó que el monto se otorgará como “reconocimiento al buen desempeño y cumplimiento de las tareas laborales”.
Sin embargo, la decisión volvió a encender cuestionamientos por una práctica que se repite históricamente durante las distintas gestiones Passaglia al frente del municipio: el uso de sumas no remunerativas, que no impactan en el salario básico, no se otorgan a todos los municipales en actividad y no se incorporan al haber jubilatorio y excluyen al sector pasivo.
El propio comunicado sindical anticipa que las negociaciones por una recomposición salarial recién se discutirán a partir de marzo de 2026, lo que deja al bono como única respuesta inmediata frente a la pérdida del poder adquisitivo. Pero esa respuesta no alcanza a los jubilados municipales, que atraviesan una situación crítica.
Roberto Valdéz, jubilado municipal, viene advirtiendo desde hace meses sobre el deterioro del sector pasivo. “Hay compañeros que cobran menos de 300 mil pesos y son unos cuantos. Después, menos de 400”, señaló a PRENSA LIBRE SN, y remarcó que desde julio de 2025 no reciben aumentos. “Ahora tenemos que esperar que le den el aumento al personal activo; ahí y tenemos que esperar 90 días para que impacte en la jubilación”, explicó.
El mecanismo agrava la demora: “O sea que si lo dan en marzo, hasta mayo no tenemos aumento”, resumió Valdéz, poniendo en evidencia el desfasaje estructural entre activos y pasivos.
La situación es aún más delicada para quienes perciben la jubilación mínima. Según detalló, “la municipalidad les paga 160.000, 180.000 y la provincia lo hace llegar a 260.000”, montos que quedan por debajo de la línea de indigencia. A eso se suma que las sumas no remunerativas o bonos que cobran los trabajadores en actividad no alcanzan a los pasivos, consolidando una brecha que se profundiza mes a mes.
Desde el sector pasivo cuestionan que la Comuna priorice bonos discrecionales en lugar de incrementos al básico, una decisión que no sólo licúa el impacto a mediano plazo, sino que deja afuera a quienes ya no están en actividad. En los hechos, el bono de $600.000 alivia coyunturalmente a un sector de los activos, pero no corrige el problema de fondo: salarios y jubilaciones atrasadas frente a la inflación.
Mientras el municipio destaca el “reconocimiento” al desempeño laboral, los jubilados municipales alcanzan un año sin aumentos, con haberes que no cubren necesidades básicas y con la certeza de que una vez más, el auxilio económico no los incluye. La discusión por la recomposición salarial queda así planteada no sólo en términos de montos, sino también de equidad entre quienes sostuvieron durante años el funcionamiento de la Comuna y hoy quedan fuera de toda compensación.
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