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Miercoles 14 de Enero de 2026
13 enero 2026 - 08:01
Un relevamiento que abarca el período comprendido entre noviembre de 2023 y septiembre de 2025, da cuenta de un total de 5.335 empresas bonaerenses que dejaron de operar.
Mientras avanza 2026 y la actividad industrial continúa dando señales de agotamiento, nuevos datos oficiales volvieron a encender alarmas sobre la situación productiva en la provincia de Buenos Aires (PBA). Según cifras difundidas por el ministro de Economía bonaerense, Pablo López, desde la llegada de Javier Milei al Gobierno nacional se registra un promedio de 232 cierres de empresas por mes en territorio provincial.
El relevamiento abarca el período comprendido entre noviembre de 2023 y septiembre de 2025, último registro disponible, y da cuenta de un total de 5.335 empresas bonaerenses que dejaron de operar. El informe también señala que se acumulan siete meses consecutivos de cierres, en un contexto que López vinculó directamente con el rumbo económico nacional.
Medido en términos diarios, el impacto resulta aún más contundente: ocho empresas cierran por día desde el inicio de la actual gestión libertaria. En ese marco, el funcionario del gobernador Axel Kicillof subrayó que, si bien el fenómeno alcanza a casi todo el país —con la excepción de Neuquén—, la provincia de Buenos Aires concentra el mayor daño debido a su peso en la estructura productiva nacional. “Aporta casi el 50% del valor industrial del país”, explicó, y recordó que tres de cada diez empresas que cerraron en la Argentina estaban radicadas en suelo bonaerense.
Para López, la explicación es directa y política. “No hay misterio. La apertura indiscriminada y el descuido de la actividad real golpean de lleno a la industria y al comercio, y derivan en la caída del entramado empresarial”, sostuvo, al responsabilizar a las políticas económicas impulsadas por el Gobierno de Javier Milei.
El escenario se refleja con fuerza en casos concretos registrados en las últimas semanas. Días atrás, una empresa instalada en la localidad bonaerense de Pilar anunció el cierre de su planta y avanzó con 80 despidos. Se trata de GEPSA, una firma agroindustrial dedicada a la producción de alimento balanceado, cuyos trabajadores permanecen en estado de alerta.
A ese caso se sumó la situación de la petroquímica Sealed Air, que confirmó el despido de 65 trabajadores, luego de haber anticipado inicialmente unas 90 desvinculaciones. También la empresa mayorista Lustramax, dedicada a la fabricación y distribución de artículos descartables para papeleras, higiene institucional y catering, cesanteó a 29 operarios en su planta ubicada en el Parque Industrial de Tortuguitas, en el partido de Malvinas Argentinas.
Otro golpe significativo llegó desde el sector alimenticio. La multinacional estadounidense Lamb Weston, fabricante de papas congeladas, decidió cerrar su planta ubicada en la localidad bonaerense de Munro, en el partido de Vicente López, lo que derivó en el despido de alrededor de 100 personas.
Con este panorama, los números oficiales y los cierres concretos vuelven a instalar el debate sobre el impacto de la política económica nacional en la producción y el empleo, especialmente en la provincia de Buenos Aires, principal núcleo industrial del país.
