Porque nada queda oculto
Miercoles 07 de Enero de 2026
5 enero 2026 - 08:13
La ciudadanía carece de datos oficiales sobre los réditos económicos que dejan, por ejemplo, los eventos en el Estadio, el Autódromo o los convenios con privados.
Este domingo, el intendente de San Nicolás, Santiago Passaglia daba a conocer una noticia de su vida personal que – sin dudas – resultó sumamente dolorosa para todo su núcleo más intimo. Sin embargo, al nicoleño comprometido con el funcionamiento democrático le interesan otros temas, no la vida personal de los referentes políticos.
Desde hace tiempo los habitantes de la ciudad desconocen los réditos económicos que dejan los eventos celebrados en el Estadio San Nicolas, el Autódromo. O las ganancias obtenidas de la venta de inmuebles municipales, o por los convenios con el Grupo Oroño, entre otros negocios.
Durante el período 2020–2025, la Municipalidad de San Nicolás de los Arroyos impulsó una serie de proyectos y operaciones presentadas como motores de desarrollo económico, aunque gran parte de los ingresos directos para las arcas públicas no se encuentran claramente explicitados en documentación accesible al ciudadano.
Uno de los casos más emblemáticos es el Estadio San Nicolás, promocionado como un generador de impacto económico regional. Para eventos deportivos de alcance nacional se difundieron estimaciones de movimientos de cientos de millones de pesos en hotelería, gastronomía y comercio. Sin embargo, esos montos corresponden al derrame privado y no a ingresos municipales directos. En el presupuesto 2025, el propio Municipio consignó una partida de gastos cercana a los 98 mil millones de pesos, sin detallar públicamente cuánto recauda la comuna por alquileres, cánones, tasas o convenios vinculados a cada evento que se desarrolla, por ejemplo, en el Estadio.
Una situación similar se observa con el Autódromo San Nicolás, sede de competencias automovilísticas y de Expoagro. Si bien se reconoce su aporte al movimiento turístico y comercial, no existe un balance público consolidado que permita conocer qué ingresos concretos obtiene el Municipio por el uso del predio, concesiones o acuerdos comerciales. El autódromo aparece reiteradamente como activo estratégico, pero sin números oficiales que permitan evaluar su rentabilidad social y fiscal.
En paralelo, durante 2023 se aprobaron ordenanzas que autorizaron la venta de inmuebles municipales, incluidos lotes del Parque Industrial Norte y otras parcelas a empresas y particulares. Las normas detallan nomenclaturas catastrales y beneficiarios, pero no informan los precios de venta, las tasaciones previas ni las condiciones de pago, lo que impide conocer el verdadero rédito económico de la enajenación de patrimonio público.
El convenio económico con el Grupo Oroño es otro punto sensible. Según información difundida oficialmente, el acuerdo por la entrega del edificio de la zona oeste implicaría para el Municipio el cobro de un canon anual cercano a los 480 mil dólares por un plazo de 20 años. No obstante, el contrato completo, con sus cláusulas de actualización, garantías, obligaciones y eventuales beneficios adicionales, no se encuentra publicado de forma integral, lo que limita cualquier evaluación independiente sobre su conveniencia para el erario local. En pocas palabras, se difundió lo que paga el privado a la Municipalidad y no lo que abona la ciudadanía el grupo rosarino.
Este escenario se da en un contexto de fuerte crecimiento del presupuesto municipal: de poco más de 5.400 millones de pesos en 2020 se pasó a casi 98.000 millones en 2025. Pese a ese salto exponencial, distintos informes especializados advirtieron que San Nicolás se ubica entre los municipios con bajo nivel de transparencia fiscal, debido a la falta de información completa y actualizada sobre ejecución presupuestaria, deuda y resultados económicos. De hecho, el Presupuesto Municipal 2026 – aprobado a fines de 2025 – asciende a más de $132.625 millones, con una fuerte inversión en obra pública (53%), salarios (23%) y mantenimiento (24%), e incluye una actualización fiscal del 34.5% para las tasas.
Así, mientras la gestión municipal destaca obras, eventos y convenios como logros económicos, la ausencia de datos públicos precisos sobre ingresos directos, costos reales y contratos alimenta un interrogante persistente: ¿Cuánto gana efectivamente el Municipio con estos proyectos y operaciones, y cuánto le cuestan a los vecinos? Sin respuestas documentadas y accesibles, los réditos económicos quedan más cerca del relato político que de la rendición de cuentas.
