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Porque corre un pibe cuando ve a la policía

17 enero 2018 - 01:20

Según un balance de Correpi, los jóvenes de sectores vulnerables son los más perseguidos por las fuerzas de seguridad.

Correpi es una asociación independiente dedicada a contabilizar los casos de gatillo fácil en todo el territorio nacional. Además de llevar un registro de otras cuestiones que atañen a las fuerzas de seguridad  y su accionar para con la ciudadanía, como la estigmatización de ciertos sectores, generalmente, los más vulnerables.

Cada año, presenta un registro de los casos que se produjeron a lo largo y ancho del país, ya sea en represiones a protestas sociales, detenciones ilegales, muertes en lugares de detención, entre otros.

En diciembre de 2017, presentó de espaldas al Congreso de la Nación, las cifras anuales, registrando números alarmantes de muertes en manos del estado.

El mayor pico represivo desde 1983

En el informe se lee: “Cuando llegamos a plaza de mayo en noviembre de 2016, registrábamos 241 casos de ese año, sumados desde el 18 de noviembre al 31 de diciembre de 2015, totalizaban 259 para la gestión de Cambiemos. Con preocupación anunciábamos que el nuevo gobierno había pegado un salto gigante: de una muerte cada 28 horas, saldo de los gobiernos kirchneristas, habíamos pasado a 1 caso cada 25 horas en menos de 11 meses. Hoy la situación es infinitamente más grave. Durante el 2017 (hasta el cierre del informe de Correpi), 502 casos se agregaron al archivo, totalizando 5.462, contra 4.960 que teníamos registrados hace un año de esos casos», refiriéndose de esta manera, a las muertes en manos de las fuerzas de seguridad.

  • 725 personas asesinadas por el estado durante el Gobierno de Cambiemos

En menos de dos años el Gobierno de Mauricio Macri, ya es responsable del 13,2% del total de muertes ocurridas desde diciembre de 1983.

  • La primera causa de muerte en manos del estado es: Caminar por el barrio o estar preso.

Casi la totalidad de muertes en las comisarias, corresponde a personas que no estaban detenidas por acusaciones penales, sino arbitrariamente arrestadas por averiguación de antecedentes o faltas y contravenciones.

El 50% de los casos en los que se conoce la edad exacta o aproximada de la víctima, corresponde a personas de 25 años o menos. Así se confirma que los fusilamientos de gatillo fácil, las muertes en lugares de detención y la selectividad de represión apuntan a la edad además de la clase. Así como son excepciones los fusilamientos callejeros de jóvenes de sectores medios o altos y, los pocos que hay, responden, por lo general, a que eran pibes o pibas con la pinta, la actitud o el lugar «equivocado». Es también poco frecuente que sean personas mayores de 35 años los destinatarios de las políticas represivas que sirven para implementar el control social.

  • Rango de edad: En un 47% de los casos de gatillo fácil, las victimas corresponden al sector etario de los 15 a 25 años de edad de sectores pobres.

Muertes en represión de la protesta:

Desde 1995, se registraron 73 muertes en represión a manifestaciones, movilizaciones y reclamos por tierra y vivienda. En este rubro, sigue llevando la delantera el gobierno de la Alianza, entre diciembre de 1999 y diciembre de 2001, con un total de 45 asesinados.

Lo escolta el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner con 20. Mientras que Menem, Duhalde y Néstor kirchner «empatan» con dos casos cada uno.

Ahora se suma a este último empate, Mauricio Macri, con la desaparición y posterior asesinato de Santiago Maldonado y el asesinato de Rafael Nahuel.

Cuando muchos se preguntan: ¿Por qué se escapan de la policía?, la respuesta está más que clara, en muchas ocasiones, los jóvenes pobres con determinadas vestimentas o aspecto físico, suelen ser víctimas de las fuerzas de seguridad, no solamente a la hora de recibir un disparo, sino a la hora de ser detenidos, encausados, perseguidos y estigmatizados.

Es muy común oír a los chicos de hasta 25 años aproximadamente, contar historias de cómo los han parado en la calle para revisarlos delante de toda la gente presente, haciéndoles pasar vergüenza y condenándolos a la marginación social.

En muchos casos la policía que detiene a estos jóvenes en la calle o plazas, les hace quitar las zapatillas, constituyendo lo anterior un vejamen comúnmente practicado.

Es sabido que muchas veces, los efectivos deben de completar un número diario de aprehensiones para justificar su sueldo y, en vez de perseguir el delito, se dedican más fácilmente a “identificar” a adolecentes de determinados barrios o que cumplan con ciertos requisitos, tales como, vestimenta, apariencia según el corte de pelo, etc.

En varias ocasiones se viralizaron en redes sociales las denuncias virtuales de víctimas de la estigmatización en nuestra ciudad. Jóvenes que regresaban o iban a trabajar y fueron requisados en la calle delante de mucha gente, generando esto una especie de condena social. Casualmente, nunca fueron los hijos de algún señor importante, sino, cualquier hijo de vecino vistiendo determinada ropa.

Cierto es también que, en algunas ocasiones, las menos, en estos controles realizados en la calle, los efectivos policiales aprehendieron a algún delincuente o persona con requerimiento judicial.

Informe completo de Correpi:

https://drive.google.com/file/d/1_c7czONI4I1vcbF9QLZVKv3LP9ZeT1R/view

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