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Miercoles 04 de Marzo de 2026
5 enero 2026 - 08:00
“Expresamos nuestra profunda preocupación y rechazo frente a las acciones militares ejecutadas unilateralmente en territorio de Venezuela”
Seis países —España, Brasil, Chile, Colombia, México y Uruguay— expresaron un enérgico rechazo a las acciones militares llevadas adelante por Estados Unidos en Venezuela, que derivaron en la captura del presidente Nicolás Maduro y de su esposa. La postura fue formalizada a través de un comunicado conjunto, en el que advirtieron sobre una grave vulneración del derecho internacional y de la soberanía del país caribeño.
“Expresamos nuestra profunda preocupación y rechazo frente a las acciones militares ejecutadas unilateralmente en territorio de Venezuela”, afirmaron los gobiernos firmantes, al considerar que las operaciones impulsadas por Washington contravienen principios esenciales del sistema internacional, como la prohibición del uso y la amenaza de la fuerza, el respeto a la integridad territorial y la autodeterminación de los Estados.
Además del impacto político y diplomático inmediato, los seis países alertaron sobre las consecuencias que este tipo de intervenciones puede generar en la estabilidad regional. En ese marco, manifestaron inquietud ante eventuales intentos de control externo de los recursos naturales venezolanos, en especial a partir de declaraciones previas del presidente estadounidense Donald Trump. “Manifestamos nuestra preocupación ante cualquier intento de control gubernamental, de administración o apropiación externa de recursos naturales o estratégicos”, subrayaron.
Los firmantes coincidieron en que la crisis venezolana debe resolverse exclusivamente por vías pacíficas, mediante el diálogo, la negociación y el respeto a la voluntad del pueblo venezolano, sin injerencias externas. Remarcaron que solo un proceso político inclusivo, liderado por las y los propios venezolanos, puede conducir a una salida democrática, sostenible y respetuosa de la dignidad humana.
En otro tramo del documento, reafirmaron que América Latina y el Caribe constituyen una zona de paz, basada en el respeto mutuo, la solución pacífica de las controversias y el principio de no intervención. En ese sentido, llamaron a preservar la unidad regional frente a acciones que puedan poner en riesgo la estabilidad del continente.
Finalmente, España, Brasil, Chile, Colombia, México y Uruguay exhortaron al secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, y a los distintos mecanismos multilaterales a intervenir para desescalar las tensiones y contribuir a la preservación de la paz regional, insistiendo en que cualquier solución para Venezuela debe ser impulsada por su propio pueblo y en apego al derecho internacional.
En paralelo, la tensión política se profundizó tras recientes declaraciones de Trump. En una entrevista, el mandatario envió un mensaje directo a la sucesora de Maduro, Delcy Rodríguez, quien asumió el control del país luego de la captura de la cúpula chavista. “Si no hace lo correcto, pagará un precio muy alto”, sentenció el republicano, redoblando la presión sobre Caracas.
Las declaraciones, publicadas por la revista The Atlantic, fueron interpretadas como una amenaza explícita. Trump utilizó la situación actual de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores —ambos recluidos en el Metropolitan Detention Center tras el operativo militar estadounidense— como advertencia para la nueva dirigencia venezolana.
La advertencia llega en un contexto de máxima incertidumbre para Venezuela, que intenta reorganizarse bajo el mando de Rodríguez mientras enfrenta una fuerte presencia militar y diplomática de Washington en la región. En ese marco, analistas internacionales señalaron que las palabras del presidente estadounidense sugieren que el objetivo de la Casa Blanca no se limitaría a la detención de Maduro, sino que apuntaría a un cambio estructural en el sistema de gobierno venezolano, con la posibilidad de nuevas sanciones económicas personales o incluso de operativos similares contra quienes mantengan la línea política anterior.
