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La humanidad en el estado más puro.

26 julio 2020 - 19:25

Cuando la ayuda que das vuelve multiplicada.

Lito es un hombre de río. Se crió en San Nicolás a la orilla del Paraná: Su oficio es el que recibió de sus vecinos isleros: cazador y pescador.

Se crió entre palangres, trampas, espineles, redes y barriletes. Estas son algunas de las herramientas con que le da de comer a su familia que vive en barrio Moreno, en su casa de Av. Moreno 1218.

Un día, pescando por la zona de islas se dio cuenta de una avería en la lancha y recibió colaboración de un islero, “Don Raúl Marcatelli” que lo recibió en su rancho de la zona de “El Espinillar”. Lito, que es hombre curtido en esto de las desigualdades sociales, se estremeció ante la indigencia de ese hombre y de sus cuatro hijos y se vino de la ranchada pensando en que algo había que hacer.


 


Lito Alcaraz llegó a la costa y se puso en campaña, a buscar mercadería y ayuda para esa familia que vive a una hora de lancha de la ciudad. Debemos decir, para que nuestros lectores entiendan esta historia que, las Islas Lechiguanas pertenecen políticamente a Entre Ríos. Un nicoleño sensible, como pasó siempre, una vez más fue en apoyo de los paisanos isleros.

Una importante ayuda que recibió Lito fue la de su madre: Carina Luján Ferreyra, quien empezó a decirles a sus amigas y conocidos sobre esta familia en la isla y comenzó la difusión. Toda el circulo de Lito se conmovió. Muchos nicoleños en medio de la pandemia ayudaron.

Cuando llevó la ayuda grabaron un video en el rancho de Marcatelli, con don Raúl y sus hijos. En un momento de la grabación uno de los hijos más chicos le dio un inmenso abrazo a Lito; y Lito se estremeció. Pensó en sus hijos, y en todos los pibes de ese mundo que están privados de cosas básicas. Y se comprometió. Y como Lito tiene amigos, envió el video.

En otro logar de la ciudad, en una celda de la Unidad Penal Nº3 de San Nicolás, Héctor Leonardo Reyep se conmovió por las imágenes que su amigo Lito le envió. Y Héctor que es de Junín, en ese momento tampoco no lo duda, se lo envía a su esposa, a su ex esposa y a sus amigos en su ciudad para que se sumen con alguna ayuda. Desde Junín suben a la redes el video que inmediatamente se globaliza y alcanza más de un millón (1.000.000) de visualizaciones. Y empieza una tormenta de comunicaciones telefónicas y digitales de todo el país y del mundo. Y no están solos, ya que colaboran Daniel Palmucci y Matías Pagliano, también paisanos isleros.



Que cosa extraña las comunicaciones y las empatías: un pescador nicoleño llega un rancho de una familia en tierras entrerrianas, reciben ayuda de un interno de la unidad penal que se comunica con la comunidad de Junín; y se entera el mundo y empiezan a llamar para ayudar. Y entre tanta oscuridad y tanta muerte por coronavirus aparece la humanidad en su estado más puro: la solidaridad.

Pero un fuerte impulso recibió de los juninenses. Entre ellos Beatriz Farías junto a su familia fue quien se encargó de recibir, clasificar y atender todas las donaciones. Sandra Ureta se encargó de las publicaciones en Facebbok y de cada llegada y entrega de donaciones. Y Héctor Leonardo Reyep que desde la cárcel hizo toda la logística, viralizó la historia y coordinó cada viaje de donaciones que llegaron del interior a Junín

La semana que entra, escriben desde Junín que van a continuar las donaciones de mercadería y ropa desde Pilar, Escobar, Matheu, Benavídez e Ingeniero Maschwitz; entre algunas localidades bonaerenses.



Hoy domingo, Lito lo pasa en familia, pero le llegaron dos vehículos: una camioneta y un camión desde Junín. Esta noche sale a “carpinchear y a nutriar” por la isla; el lunes al atardecer vuelve y prepara todo para llevar la ayuda a la isla. El combustible y el trabajo salen de su bolsillo, “pero con mi Mercury 15 y mi canoa “Las Hermanas” que va tan cargada que hace un poco de agua, pero no le sacamos el cuerpo. Claro que me gustaría tener un motor de 30 y un canobote más grande; pero es lo que tenemos y con eso le entramos al río todos los días”.

Lito Alcaraz a lleva seis canoa llenas de mercadería no solo para Raúl Marcatelli; sino para la familias de la isla: “Hasta un peluquero amigo se vino conmigo y le corto el pelo a los pibes y a Raúl. Les armamos camas nuevas y tiramos los colchones. La gente donó alimentos; pero también libros de cuentos para los chicos. Y ropa; lo más importante para que estén abrigados; el frío es jodido en la isla”.



Pero Lito no está sorprendido por la solidaridad; “yo sé que hay más gente buena que de la otra. Eso a mí no me sorprende; pero lo que nunca me imaginé que me iban a llamar de tantos lugares distintos: de México, España, Neuquén, Ushuaia, Santa Cruz, La Plata; y de muchas ciudades más”. Lito sabe de su destino de cazador y pescador; sabe que su casa está hasta el techo de mercadería y ropa, ya tiene destino.

Él dice que tiene “lo que necesita para ser feliz, el amor de su familia y el reparto por la zona norte de San Nicolás. Los pedidos los llevo con la bicicleta. Tengo que trabajar para llegar al Mercury 30 (motor de la lancha) para tener un poco más de potencia y velocidad. Con el tiempo y el esfuerzo; ya va a llegar”.

Por Javier Tisera.

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