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Miercoles 18 de Febrero de 2026
18 febrero 2026 - 06:09
La histórica fabricante de neumáticos de la familia Madanes Quintanilla anunció el cierre definitivo de su planta en San Fernando. La caída del mercado y el avance de importaciones, en el trasfondo.
La empresa argentina Fate anunció el cierre definitivo de su actividad como fabricante de neumáticos y el despido de la totalidad de sus 920 empleados. La firma, propiedad de la familia Madanes Quintanilla y con 80 años de trayectoria, clausurará su planta industrial en la localidad de Virreyes, partido bonaerense de San Fernando, y liquidará su negocio.
Según allegados a la compañía, todos los trabajadores serán indemnizados. La decisión marca la salida de una de las principales industrias del sector y se convierte en el primer cierre de una empresa de gran porte en los últimos años dentro de la actividad.
La empresa está controlada por el empresario Javier Madanes Quintanilla, también dueño de Aluar. No se trata de un concurso de acreedores ni de un proceso preventivo, figura a la que la firma ya había recurrido en 2019. Desde la conducción sostienen que la compañía enfrenta una pérdida de competitividad que le impide continuar operando.
El cierre se produce luego de un prolongado proceso de contracción. En los últimos dos años, la firma redujo a la mitad su dotación de operarios. A mediados de 2024 inició un ajuste que incluyó el despido de 97 trabajadores y el ofrecimiento de retiros voluntarios. Posteriormente solicitó un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) ante la Secretaría de Trabajo de la Nación, mecanismo que permite suspender o despedir personal con costos reducidos bajo la argumentación de una situación crítica.
El conflicto escaló con el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (Sutna), conducido por Alejandro Crespo. Desde el gremio denunciaron un “lock-out patronal” y acusaron a la empresa de intentar disciplinar a los trabajadores y forzar una reforma laboral de hecho. Las diferencias derivaron en asambleas, paradas de planta y movilizaciones que profundizaron la parálisis productiva.
El sindicato también cuestionó la versión empresaria sobre la crisis. Recordó que durante la pandemia la firma pretendió abonar solo parte de los salarios pese a recibir asistencia estatal y sostuvo que balances posteriores reflejaron ganancias millonarias, lo que —según afirmaron— debilita la tesis de una situación terminal.
Más allá del conflicto puntual, el escenario sectorial es complejo. Fate no es la única fabricante bajo presión. Pirelli y Bridgestone, las otras dos grandes compañías con plantas en el país, también atraviesan dificultades en un mercado que emplea de manera directa a alrededor de 5.000 trabajadores y depende en gran medida del desempeño automotriz y del consumo interno.
Las empresas atribuyen la crisis al encarecimiento de insumos estratégicos como el caucho natural y el acero, gravados por aranceles de importación, y a la apertura comercial que facilitó el ingreso de neumáticos extranjeros a precios considerablemente más bajos. En el sector señalan que la brecha puede alcanzar hasta el 40% respecto de los productos locales, con China como principal origen.
Los datos reflejan esa tendencia. En mayo del año pasado ingresaron al país 869.525 neumáticos en un solo mes, el mayor volumen en dos décadas. China concentró cerca del 78% del segmento de autos y camionetas. Durante el primer semestre de 2025, las importaciones asiáticas crecieron más de un 37% interanual.
En paralelo, la producción local se desplomó. El rubro industrial de “Caucho y Plástico” cerró 2025 con una caída superior al 22%. Las plantas de neumáticos operaron apenas a un tercio de su capacidad instalada y dos de cada tres máquinas permanecieron apagadas hacia fin de año, un nivel que en el sector comparan con los peores momentos de la crisis de 2001.
El derrumbe del mercado interno completó el cuadro. La recesión y la pérdida de poder adquisitivo llevaron a postergar el recambio de cubiertas o a buscarlas en países limítrofes. A la vez, el freno en la producción de terminales automotrices redujo la demanda de neumáticos para equipo original, un segmento clave para las fábricas nacionales.
Con la decisión de Fate, la industria del neumático pierde a uno de sus actores históricos y deja en suspenso el futuro de casi un millar de trabajadores en Virreyes, en el partido de San Fernando, tras ocho décadas de actividad ininterrumpida.
