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Jueves 29 de Enero de 2026
29 enero 2026 - 08:41
Cada 29 de enero se celebra el Puzzle Day, una fecha que recuerda el origen de los rompecabezas y destaca sus beneficios para la memoria, la lógica y la paciencia.
Este 29 de enero se conmemora el Día Mundial del Rompecabezas, también conocido como Puzzle Day, una jornada dedicada a uno de los pasatiempos más populares y atemporales del mundo. Aunque hoy se disfruta como juego recreativo en hogares de todas las edades, su origen está ligado al aprendizaje y la educación.
La celebración se impulsa desde 2005 y, según distintas versiones, habría surgido a partir de una iniciativa de empresas jugueteras de Estados Unidos, con el objetivo de fomentar el interés y las ventas de este tipo de juegos. Más allá de su origen comercial, la fecha logró instalarse a nivel global como un reconocimiento a los beneficios del rompecabezas.
La historia de los puzzles se remonta al año 1766, cuando el geógrafo inglés John Spilsbury creó lo que se considera el primer rompecabezas de la historia. Para ello, tomó un mapa y lo dividió en distintas piezas siguiendo las fronteras políticas de los países, con una finalidad pedagógica: que los niños aprendieran geografía de manera lúdica.
Con el paso del tiempo, el rompecabezas dejó de ser exclusivamente una herramienta educativa. En 1820 comenzó a comercializarse como juego para todas las edades, y su momento de mayor auge llegó durante las décadas de 1920 y 1930, cuando se convirtió en un entretenimiento masivo en muchos hogares.
En la actualidad, los puzzles siguen vigentes y gozan de una enorme popularidad, tanto en versiones tradicionales como en diseños modernos y temáticos. Su atractivo no solo radica en el desafío que proponen, sino también en los múltiples beneficios que aportan.
Entre sus principales ventajas se destacan el ejercicio de la memoria visual, el fortalecimiento de la psicomotricidad fina y el trabajo conjunto de ambos hemisferios del cerebro, favoreciendo la lateralidad. Además, los rompecabezas estimulan la lógica, promueven la elaboración de estrategias, refuerzan la capacidad resolutiva y cultivan la paciencia.
Completar un puzzle también impacta en lo emocional: mejora la autoestima al superar el desafío y permite desconectarse de las preocupaciones cotidianas, convirtiéndose en una actividad tan simple como beneficiosa. Por todo esto, cada 29 de enero es una buena excusa para volver a armar —pieza por pieza— un clásico que nunca pasa de moda.
