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Domingo 31 de Agosto de 2025
30 agosto 2025 - 09:51
Esta es una jornada mundial en memoria de las víctimas de desapariciones forzadas
Cada 30 de agosto se conmemora el Día Internacional del Detenido Desaparecido, una fecha instaurada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en diciembre de 2010, mediante la resolución A/RES/65/209. El organismo internacional tomó como referencia que esta jornada ya era recordada en distintos países del mundo.
En América Latina, la iniciativa había surgido mucho antes: en 1981, la Federación Latinoamericana de Asociaciones de Familiares de Detenidos Desaparecidos (FEDEFAM) propuso esa fecha como el Día Internacional del Detenido-Desaparecido, en el marco de la lucha por la verdad y la justicia en la región.
De acuerdo con la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas, este delito se configura cuando una persona es arrestada, detenida o trasladada en contra de su voluntad por agentes estatales, grupos organizados o particulares que actúan con apoyo, autorización o consentimiento del Estado, y posteriormente se niega información sobre su paradero o situación, dejándola fuera de la protección de la ley.
Tanto la ONU como la OEA consideran a la desaparición forzada como un crimen de lesa humanidad, lo que implica que no prescribe y puede ser juzgado en cualquier jurisdicción. La conmemoración busca, además de recordar a las víctimas, acompañar a los familiares, organizaciones de derechos humanos e instituciones estatales que mantienen vigente la denuncia contra este flagelo.
En América Latina, las desapariciones forzadas fueron una práctica sistemática de las dictaduras militares durante las décadas del 60 y del 70. Bajo la llamada “Operación Cóndor”, los regímenes de distintos países del MERCOSUR implementaron un plan coordinado de persecución, detención, tortura, exterminio y desaparición de personas, lo que marcó profundamente la historia de la región.
Sin embargo, este crimen no pertenece solo al pasado. La ONU advierte que, en pleno siglo XXI, la desaparición forzada continúa ocurriendo en todas las regiones del mundo, en contextos de conflictos internos o como mecanismo de represión política contra opositores.
La jornada del 30 de agosto se plantea, así, como una oportunidad para mantener viva la memoria, exigir justicia y reafirmar el compromiso de los Estados frente a este delito que vulnera de manera extrema los derechos humanos fundamentales.