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Jueves 08 de Enero de 2026
7 enero 2026 - 10:35
El cambio de formula implicó hasta el momento una pérdida del 27,4% en términos reales y el bono congelado aun en $ 70.000, cayó un 50%
Las jubilaciones en Argentina acumulan una pérdida del 27,4% en términos reales desde el cambio de la fórmula de actualización aplicado en diciembre de 2023 por el gobierno de Javier Milei, mientras que el bono compensatorio ya perdió el 50% de su poder de compra, según un informe privado difundido en las últimas horas.
De acuerdo con el estudio del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), tras los aumentos por inflación correspondientes a diciembre de 2025, la jubilación mínima sin bono se ubica en $340.886. Sin embargo, si hubiera continuado vigente la fórmula anterior, el haber mínimo alcanzaría los $434.279, lo que implica una brecha mensual de $93.393 para los beneficiarios del sistema previsional.
El informe advierte que la política previsional aplicada desde fines de 2023 exhibe un sesgo regresivo, en un contexto donde la aceleración inflacionaria licuó el poder adquisitivo de los haberes. En ese marco, el DNU 274/2024 consolidó la pérdida al modificar el mecanismo de actualización y atar las jubilaciones al Índice de Precios al Consumidor (IPC), derogando la Ley 27.609, vigente desde 2021. Esta decisión, señala el trabajo, fue una de las herramientas que permitió a la administración libertaria avanzar hacia el superávit fiscal.
“El documento subraya que la fórmula anterior, en el tiempo, hubiera sido superadora para los haberes jubilatorios, y se la eliminó intencionalmente antes de que se produjeran las mejoras”, remarca el CEPA. Según el centro de estudios, el esquema derogado se basaba en la recaudación de la seguridad social y la variación de los salarios, variables que presentan rezagos y que, cuando la inflación comienza a desacelerarse, permiten recuperar poder adquisitivo.
La situación resulta especialmente crítica para quienes cobran la jubilación mínima, ya que el congelamiento del bono profundizó el deterioro real de los ingresos. En términos prácticos, la combinación de una nueva fórmula atada al IPC y un refuerzo sin actualización dejó a ese segmento como el más afectado por la pérdida de poder de compra en el último año.
