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Ciudad vidriera vs. la realidad del vecino

31 diciembre 2025 - 06:18

No hay esparcimiento “gratuito” si llegar a él cuesta una fortuna.

De la redacción Prensa Libre SN

El discurso oficial vende una “ciudad de cara al río”, pero para el nicoleño de a pie, este verano se parece más a una carrera de obstáculos que a unas vacaciones. La gestión de los Passaglia ha transformado la estética de la ciudad, de eso no hay duda, pero el costo de esa transformación lo paga el vecino cada vez que quiere tomar un colectivo o pisar la arena.

El transporte más caro de la región es un verdadero golpe al bolsillo.

No hay esparcimiento “gratuito” si llegar a él cuesta una fortuna. Con la tarifa plana de colectivo superando los $1.518, una familia tipo (4 personas) necesita mas de $12.000 solo para ir y volver de los balnearios de zona norte o sur.


A ello hay que agregarle que, en colectivo, se dificulta el traslado de una heladerita, por ejemplo, que contenga algo para comer y bebida fresca. Por lo que – para quién no tiene vehículo propio – la ubicación de los balnearios y la falta de accesibilidad, son una dificultad.

Mientras tanto se inauguran paradores con estética europea y el sistema de transporte sigue siendo deficitario en frecuencias, dejando a los barrios periféricos aislados de la “oferta estrella” del municipio.

El Conflicto de las Playas es, ¿Naturaleza o Cemento? La gran ausencia de este verano 2025/26 son “El Arenal” y “Barranquitas”. Por segundo año consecutivo, la Justicia mantiene la clausura de los caminos a estos balnearios icónicos de la gestión local. A la par, el gobierno provincial sigue esperando la propuesta del ejecutivo de San Nicolas para llegar a un acuerdo donde no se afecte la naturaleza.

El trasfondo no del todo cierto, es que el municipio lo vende como una “persecución política” de Kicillof, pero la Justicia y el Ministerio de Ambiente señalan el daño ambiental irreparable por el movimiento de suelos en zona de humedales que llevó adelante la Municipalidad sin realizar n previo estudio de impacto ambiental – cómo señala la ley –.

El resultado es que los vecinos nicoleños perdieron las playas del rio Paraná y hoy debe conformarse con los “espejos de agua” (La Rycsa, Santa Clara, Conesa, La Emilia), que son parches ante la falta de una planificación que respete el ecosistema del Paraná.

La Cultura del “Veranico” y la Selección de Público en la Laguna Descubrí es el ejemplo perfecto de la “gentrificación” del ocio nicoleño.

La estética de los Foodtrucks con precios de Palermo y luces de kermesse chic.

La exclusión que prioriza al turista de Rosario o Buenos Aires. El artesano local muchas veces queda fuera de estos circuitos si no encaja en la estética “premium” que pretende la ciudad. Es una cultura de vitrina: linda para mirar, pero cara para consumir.

La seguridad y Servicios, es la letra chica donde se promocionan los balnearios, pero la cobertura de guardavidas es limitada, sin mencionar los delitos.

En Ramallo, acá no más, el acceso al agua natural se encuentra para todos los públicos y bolsillos. Con un parador municipal que ofrece desde agua para el mate hasta los baños sin costo alguno para el visitante. Y, a la par, los paradores concesionados que se reparten el público según la economía y gustos, aunque, en su mayoría, con precios accesibles.

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