Porque nada queda oculto
Lunes 19 de Enero de 2026
18 enero 2026 - 14:04
La memoria es el único antídoto contra la estafa. Hoy, mientras los expedientes judiciales juntan polvo o se mueven solo cuando el capital extranjero lo ordena, es necesario recordar cómo metieron la mano en el bolsillo de los argentinos mientras los hacían aplaudir como focas.
Los números del “desfalco patriótico”, 1.500 millones de dólares es la deuda total que dejó el grupo.
300 millones de dólares se los deben al Banco Nación. Es decir, plata tuya, mía y de los jubilados.
2.600 acreedores, entre ellos, 1.800 pequeños productores que entregaron su cosecha de buena fe y fueron estafados por un directorio que ya sabía que no iba a pagar.
Triangulación: Mientras pedían créditos al Estado, fugaban divisas a través de sus sedes en Paraguay y Uruguay.
¿Se acuerdan de los banderazos? El poder mediático montó un show de terror: “Vienen por tu casa”, “Somos Venezuela”. Lograron que el tipo que apenas llega a fin de mes, o el “pelotudo del Duna blanco” – cómo se lo llamó desde sectores que tenían claro qué sector social es Vicentín – , saliera a la calle con una bandera a defender a tipos que tienen cuentas en paraísos fiscales.
Es la mayor victoria del poder económico, convencer al estafado de que tiene que defender al estafador. Hoy, esos mismos personajes que gritaban por la “propiedad privada” ven cómo los dueños de Vicentín siguen viviendo en mansiones, mientras los productores que ellos “defendían” quebraron o están en la miseria. ¿Acaso no éramos todos Vicentin? Resulta que para las deudas éramos todos, pero para las ganancias fueron solo unos pocos.
El caso es un manual de complicidad. Primero, un juez (Lorenzini) que les cuidó el kiosco durante años. Ahora, la Justicia Federal activa la causa solo cuando aparecen intereses de multinacionales como Cargill. El Poder Judicial no busca justicia, busca gestionar quién se queda con el botín.
Hoy los mismos que llenaron la cabeza de miles con Vicentin, hablan de “defender a los pobres”. Son los mismos que defendieron el vaciamiento de una empresa nacional estratégica.
No se dejen engañar más. Ni éramos Vicentin, ni ellos eran la Patria. Son una banda de guante blanco protegida por jueces, medios y gente con el cerebro lavado que salió a defender a sus propios verdugos.
