Porque nada queda oculto
Sábado 25 de Abril de 2026
25 septiembre 2020 - 21:56
El 25 de septiembre de 1973 un grupo conducido por Juan Julio Roqué asesinó a Rucci. La trama política detrás de varios homicidios.
Los dos dirigentes sindicales que llegaron a conducir la CGT fueron José Rucci y Naldo Brunelli. El primero, en tiempo en que gobernaba el general Marcelo Levinston y el segundo, en tiempos del menemismo.
Una avenida con su nombre José Ignacio Rucci, donde se levanta un monolito en su memoria, atraviesa la ciudad de norte a sur. Uno de sus tramos se toca con la otra gran avenida del oeste: General Perón. Durante un tiempo esta fue su ciudad en la que trabajó sindicalmente Rucci. Si bien su familia residía en la Capital Federal; San Nicolás fue el lugar donde desplegó sus alas en el trabajo sindical.

José Ignacio Rucci nació en Alcorta (Santa Fe). Abrazó la causa peronista en los mismos momentos en que nacía el movimiento nacional Justicialista, aquella memorable jornada del 17 de Octubre de 1945. Unos meses después, el 24 de febrero de 1946 votó la formula Perón Quijano. Festejó la nacionalización de los Ferrocarriles. Se conmovió con la labor de la fundación Eva Perón. Y como trabajador se ganó los derechos laborales y el estado de bienestar el gobierno popular.
En el año 1955, a partir dl golpe de Estado a Perón, cuando comenzaban los momentos más duros y difíciles para el peronismo; ahí José Ignacio comenzó a militar dentro del sindicalismo y formó parte de la Resistencia Peronista.

El 13 de noviembre de 1955 asume la presidencia el teniente general Pedro Eugenio Aramburu, la CGT declara un paro general por tiempo indeterminado pero la huelga dura solo un día, muchos dirigentes son encarcelados y la organización es intervenida. La creación de las 62 Organizaciones sirve como instrumento activo en la resistencia.
Solos los metalúrgicos nicoleños saben la verdadera historia de aquellos días y noches de la Resistencia Peronista y de su trabajo sindical en al zona. Cuando habían prohibido pronunciar los nombres de los lideres para el Justicialismo. Cuando intervinieron los gremios, cuando fusilaban en los basurales en tumbas sin nombres. Tiempos en los que muchos fueron a parar con sus huesos a las celdas de la Libertadora y otros, el camino del exilio.

En 1960 asumió la Secretaría de Prensa de la UOM, acompañando a los compañeros Vandor, Paulino Niembro, Avelino Fernández y Lorenzo Miguel, y en 1965 fue designado interventor en la seccional San Nicolás, donde luego fue secretario general.
El propio Rucci en una entrevista a Semana Grafica cuenta su llegada a San Nicolás. “En el 65. Hubo un problema a nivel de dirigentes, la UOM local quedó acéfala y el secretariado nacional me mandó a hacerme cargo de la seccional. Pero no como interventor, sino como colaborador de una comisión local. Desde entonces estoy en relación de dependencia con la firma Protto Hermanos, que fabrica Rueda y Llantas. Convocamos a elecciones y organizamos la UOM. Me eligieron secretario general local. Y ahora la Comisión Reorganizadora de la CGT llamó a un Congreso. Por coincidencias unánimes las organizaciones decidieron que la secretaría general la ocupara un hombre de la Unión Obrera Metalúrgica. Se aceptó esa tesis y de las 46 seccionales de todo el país me designaron candidato único. Es la primera vez que un metalúrgico dirige la CGT. Me encanta escribir. Colaboré siempre en el diario del gremio. Los editoriales son todos míos. Me gusta elaborar conceptos gremiales, redactar convenios. Además, participé en la redacción de los estatutos.”.

El 2 de julio de 1970, en el Congreso Confederal, fue designado Secretario General de la CGT, y reelegido en el cargo en 1972, y desde allí fue uno de los impulsores del regreso de Juan Domingo Perón al país.
El 17 de noviembre de 1972, el ex-presidente Juan Domingo Perón volvió al país después de 18 años de proscripción y exilio, gracias a la lucha del pueblo peronista. Y ahí estaba él, una imagen perpetuada en la memoria, José Ignacio con el paraguas en la mano protegiendo de la lluvia a Perón.

La campaña electoral de 1972/73 lo encuentra en su puesto de lucha; la conducción de la CGT. A comienzos de 1973 la situación del país era desastrosa. Los partidos políticos estaban disueltos, el peronismo llevaba 18 años de proscripción, la insurrección popular era creciente y generalizada. En varias ciudades del país se produjeron puebladas entre las que se destacaron el Cordobazo y el Rosariazo.
En ese contexto, acorralada y fracasada, la dictadura militar gobernante, (bajo la presidencia de facto de Alejandro Agustín Lanusse) decidió en 1973 proponer una salida electoral. Obligados por la presión popular aceptaron la participación del peronismo (aunque impidieron la candidatura de Juan Domingo Perón).
Aquel 11 de marzo de 1973 triunfó el Frente Justicialista de Liberación (Frejuli), con la fórmula Héctor J. Cámpora-Vicente Solano Lima, que obtuvo más de 6 millones de votos (49,53%), el lema de la campaña fue “Cámpora al Gobierno – Perón al Poder”. El 20 de junio de 1973 Perón regresó definitivamente al país, y el día 13 de julio de 1973, ganó las elecciones presidenciales por tercera vez con el 62% de los votos. Pero ya se vislumbraban el enfrentamiento armado entre la Juventud Sindical respaldada por los gremios y la Juventud Peronista más vinculada a Montoneros. Y es ese mismo año cuando en San Nicolás comienza un espiral de violencia y enfrentamientos que va a tener como víctima en el Barrio 9 de Julio a Benito Sphan a manos de un guardaespaldas del secretario general de la CGT, José Ignacio Rucci, Tomás Roberto Cardozo.

A las 12:11 del 25 de septiembre de 1973, un grupo conducido por Juan Julio Roqué (1) asesinó a Rucci cuando salía de la casa de calle Avellaneda 2953 en el barrio de Flores. Rucci fue velado en la CGT. En la mañana del 26, el presidente electo asistió acompañado por Isabel. “Esos balazos fueron para mí, me cortaron las patas”, y sintetizó el vínculo que lo unía con el dirigente muerto: “Me mataron a un hijo”.-dice que dijo al lado del féretro.
Los Montoneros coreaban en sus movilizaciones la consigna “Rucci, traidor, saludos a Vandor” autoadjudicándose el hecho. Una muestra trágica de la concepción de la izquierda peronista que buscaban disputar con la burocracia sindical mediante el método del atentado guerrillero y la negociación in extremis con Perón y no con la organización de la lucha de clases contra el Pacto Social y la independencia política de los trabajadores.
Después de la muerte de Rucci la burocracia sindical, como parte de las Tres A y con el respaldo de Perón, recrudeció su accionar contra los luchadores sindicales y los militantes de izquierda. En San Nicolás, en ese vendaval de violencia, dos “culatas” de los gremios asesinan a José Domingo Colombo en octubre de ese año en la redacción de El Norte. Unos meses, después el 4 abril de 1974, es asesinado a tiros el secretario general de la CGT de San Nicolás, Antonio Magaldi por el ERP en Belgrano y Francia.

Después los atentados, los secuestros y las bombas resonaron en todo el país. Y preludiaron el terrorismo de estado que se iba a instalar después del 24 de marzo de 1976.
Por Javier Tisera.
