31 octubre 2026 - 08:10
Hace 35 años, Ramallo dio un paso importante para preservar parte de su patrimonio natural. El lugar reúne ambientes y especies que forman parte de la identidad de toda la región.
El 31 de octubre de 1991, el municipio de Ramallo creó su Reserva Ecológica Municipal mediante la Ordenanza N.º 952/91, una decisión destinada a preservar una porción del paisaje natural del río Paraná frente a las transformaciones del territorio. Este sábado se cumplen 35 años de aquella medida, que permitió establecer un área protegida de 16 hectáreas donde conviven bosques ribereños, talares de barranca, pajonales y ambientes inundables característicos del norte de la provincia de Buenos Aires.
La creación de la reserva representó un reconocimiento institucional al valor ambiental de un sector que conserva características propias de la región, en un territorio atravesado históricamente por la actividad agropecuaria, el desarrollo industrial y el crecimiento urbano. Su importancia no depende solamente de la extensión del predio, sino de la diversidad de ambientes que reúne y de su ubicación junto a uno de los principales cursos de agua del país.
El espacio forma parte de la zona ribereña de Ramallo, sobre la margen derecha del Paraná, y comprende sectores naturales que permiten observar la transición entre las barrancas bonaerenses y los ambientes asociados al río. En ese territorio se encuentran formaciones de tala, bosques de sauces criollos, ceibos y alisos de río, además de pastizales y pajonales que se desarrollan en terrenos sujetos a inundaciones periódicas.
La presencia de esos ambientes convierte al lugar en un refugio para distintas especies de animales y plantas. Los bosques de barranca ofrecen condiciones particulares para la vegetación del espinal, mientras que los sectores más bajos mantienen una relación directa con la dinámica del Paraná. Esa combinación permite conservar una muestra de paisajes que, en otros puntos del norte bonaerense, fueron modificados por la expansión de las actividades humanas.
La decisión municipal de 1991 estuvo precedida por investigaciones y relevamientos sobre el valor natural de la zona. Entre los antecedentes científicos se encuentra un trabajo de Juan Carlos Chebez y Eduardo Haene, elaborado ese mismo año, que abordó la importancia de los bosques nativos de tala y los ambientes ribereños próximos a Ramallo. Aquellas investigaciones contribuyeron a documentar las características del lugar y la necesidad de preservar su biodiversidad.
Con el transcurso del tiempo, la reserva comenzó a ser objeto de nuevos estudios. Entre 2010 y 2012, un equipo de Aves Argentinas, con apoyo financiero de Bunge Argentina, desarrolló trabajos destinados a mejorar el conocimiento y la planificación del área protegida. La investigación incluyó relevamientos de fauna, identificación de unidades ambientales y propuestas para la organización de espacios educativos y recorridos interpretativos.
Los resultados de ese trabajo permitieron dimensionar la riqueza biológica del lugar. El informe técnico de 2012 reunió registros de 216 especies animales, entre ellas 172 especies de aves, además de mamíferos, reptiles, anfibios, peces, mariposas y otros invertebrados. Las cifras corresponden a los registros recopilados para aquel estudio y constituyen un antecedente científico, sin que deban interpretarse como un relevamiento actualizado de la situación de la reserva en 2026.
La diversidad de aves tiene una importancia particular por la ubicación del área dentro del corredor natural del Paraná. Los ambientes ribereños permiten la presencia de especies vinculadas con los humedales, mientras que los talares y pastizales ofrecen refugio y alimento a otras variedades. Esta característica convierte a la reserva en un espacio de interés para investigadores, naturalistas y observadores de aves.
El valor del predio también se relaciona con su potencial educativo. Los estudios ambientales identificaron posibilidades para desarrollar actividades de interpretación de la naturaleza y acercar a estudiantes y vecinos al conocimiento de los ecosistemas regionales. La conservación de estos espacios permite explicar, a partir de ejemplos concretos, cómo funcionan los ambientes naturales, qué especies los habitan y cuáles son las consecuencias de su alteración.
La historia de la reserva también está vinculada con San Nicolás. El 1.º de diciembre de 2020 se conformó una comisión de gestión integrada por representantes de la Municipalidad de Ramallo, del Museo de Ciencias Naturales de San Nicolás, del Club de Observadores de Aves, de la organización Unidos por la Vida y el Medio Ambiente y de distintos bloques del Concejo Deliberante. La participación de la institución nicoleña constituye un antecedente de cooperación regional en materia de conservación ambiental.
Esa articulación tiene relación con las características naturales compartidas por ambos partidos. San Nicolás y Ramallo forman parte de una misma región ribereña, donde las barrancas, los humedales y las islas del Paraná integran un sistema ambiental que no reconoce límites municipales. La conservación de los espacios naturales requiere, por lo tanto, conocimientos y esfuerzos que pueden involucrar a instituciones de diferentes localidades.
El funcionamiento de la reserva también atravesó dificultades. En abril de 2023, la comisión de gestión resolvió restringir el acceso público para desarrollar tareas de restauración y conservación, con la intención de avanzar en un plan de manejo que permitiera ordenar futuras visitas y reducir riesgos como incendios y otros daños ambientales. Aquella decisión puso de manifiesto la necesidad de compatibilizar el uso educativo y recreativo del lugar con la protección de sus ambientes.
La existencia de un área protegida no elimina por sí sola los problemas que pueden afectar a la naturaleza. La presencia de especies vegetales exóticas, la alteración de los ambientes cercanos y las consecuencias de las actividades humanas forman parte de los desafíos señalados en distintos estudios. Por esa razón, la preservación requiere tareas de seguimiento, planificación y participación institucional que se sostengan más allá de la sanción de una ordenanza.
A lo largo de estas tres décadas y media, la Reserva Ecológica Municipal de Ramallo quedó incorporada al patrimonio ambiental del distrito. Su importancia se encuentra reconocida en el Sistema de Información de Biodiversidad de la Administración de Parques Nacionales, que registra su creación en 1991, su administración municipal y el objetivo de proteger los ambientes naturales de la costa del Paraná.
La reserva también representa una parte de la historia del desarrollo regional. Mientras las ciudades del norte bonaerense crecieron alrededor del río, los puertos, la producción y las actividades comerciales, la preservación de determinados sectores naturales permitió conservar testimonios del paisaje anterior a muchas de esas transformaciones. En ese sentido, el espacio reúne valores ambientales, científicos y educativos que exceden los límites del partido de Ramallo.
A 35 años del 31 de octubre de 1991, la ordenanza que dio origen a la reserva permanece como un antecedente importante de la política ambiental municipal. La fecha recuerda una decisión que reconoció el valor de proteger una pequeña porción del territorio ribereño y abrió un camino de investigaciones, iniciativas educativas y trabajos de conservación.
El aniversario también permite recuperar una idea que atraviesa la historia de la región: el Paraná no solamente constituye una vía de navegación, producción y comunicación entre ciudades, sino también un sistema natural del que dependen numerosas especies y ambientes. La reserva de Ramallo representa una parte de ese patrimonio compartido, cuya conservación sigue siendo relevante para las generaciones actuales y futuras.
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