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La obra que cambió para siempre el paisaje nicoleño

13 octubre 2026 - 05:51

Hace 39 años comenzó a levantarse un edificio que transformó la relación de San Nicolás con miles de visitantes y se convirtió en uno de sus principales símbolos.

El 13 de octubre de 1987 comenzó la construcción del Santuario de María del Rosario de San Nicolás, una obra que modificaría el paisaje de la ciudad y daría lugar a uno de los principales centros de peregrinación religiosa de la Argentina. Este martes se cumplen 39 años del inicio de los trabajos en el terreno conocido como El Campito, donde actualmente se levanta el imponente templo.

La fecha representa un momento decisivo dentro de una historia que había comenzado cuatro años antes, cuando Gladys Herminia Quiroga de Motta afirmó haber experimentado una serie de apariciones de la Virgen María.

Lo que inicialmente se desarrolló alrededor del testimonio de una vecina terminó convirtiéndose en un fenómeno religioso de alcance nacional, acompañado por la llegada de peregrinos y la construcción de una infraestructura destinada a recibirlos.

El inicio de las obras, sin embargo, fue el resultado de un proceso que requirió decisiones institucionales, la cesión de tierras y la organización de recursos económicos para concretar un proyecto de grandes dimensiones.

  1. De un terreno junto al arroyo a un proyecto religioso

El lugar elegido para construir el Santuario era un sector de la ciudad conocido popularmente como El Campito, próximo al arroyo del mismo nombre.

En 1985, la Municipalidad de San Nicolás donó el terreno destinado a levantar el edificio religioso.

La decisión permitió avanzar con una iniciativa que había comenzado a tomar forma a medida que aumentaba la cantidad de personas interesadas en los acontecimientos relatados por Gladys Motta.

Las primeras reuniones de fieles se habían desarrollado alrededor de la Catedral de San Nicolás de Bari, donde se encontraba la imagen de la Virgen del Rosario que posteriormente sería trasladada al nuevo templo.

Con el crecimiento de la convocatoria, resultó necesario disponer de un espacio más amplio.

El proyecto comenzó a adquirir una estructura formal durante el episcopado de Domingo Salvador Castagna, quien acompañó el desarrollo del movimiento religioso y promovió la construcción del Santuario.

El 25 de septiembre de 1986, exactamente tres años después de la primera aparición relatada por Gladys, se colocó la piedra fundamental.

Ese acto representó el paso previo a la ejecución de una obra que demandaría más de dos décadas.

  1. El 13 de octubre de 1987 comenzaron los trabajos

La construcción comenzó formalmente el 13 de octubre de 1987, luego de que se firmara el contrato correspondiente con la empresa Gerlach & Campbell.

La fecha no fue ajena a la cronología religiosa que había dado origen al proyecto.

Exactamente cuatro años antes, el 13 de octubre de 1983, Gladys Motta había afirmado recibir el primer mensaje verbal atribuido a la Virgen María.

Aquel episodio se produjo un día después de que la mujer comunicara sus experiencias al sacerdote Carlos Pérez, quien tuvo una participación importante en los primeros años del movimiento mariano.

De esta manera, el comienzo de los trabajos quedó vinculado con una fecha especialmente significativa para los devotos.

La construcción avanzó mediante diferentes etapas, de acuerdo con los recursos disponibles y las necesidades del proyecto.

Una característica destacada fue la participación de los fieles mediante aportes económicos que permitieron sostener las obras durante años.

El edificio comenzó a tomar forma en un sector de San Nicolás que, hasta entonces, no tenía las características urbanas que adquiriría posteriormente.

  1. La primera apertura llegó en 1989

Menos de dos años después del comienzo de los trabajos, el Santuario alcanzó una etapa fundamental.

El 19 de marzo de 1989 quedó habilitada para el culto la primera parte construida.

La intervención comprendió un sector de la nave central, el cuerpo delantero del edificio y las criptas.

La apertura permitió comenzar a utilizar el templo mientras continuaban las tareas necesarias para completar el proyecto original.

Durante aquella jornada también se realizó el traslado de la imagen de María del Rosario de San Nicolás desde la Catedral hasta el nuevo edificio.

El acontecimiento marcó una nueva etapa para las actividades religiosas de la ciudad.

Desde entonces, el Santuario comenzó a concentrar una parte importante de las celebraciones y peregrinaciones vinculadas con la advocación mariana.

El sacerdote Carlos Pérez fue designado primer rector del establecimiento.

  1. Una construcción que llevó décadas

La habilitación inicial no significó la finalización del Santuario.

En febrero de 1990 comenzó una segunda etapa de trabajos, destinada principalmente al sector de la cúpula.

Las dimensiones del proyecto y sus características arquitectónicas exigieron nuevas intervenciones que se desarrollaron durante los años siguientes.

En 1999 se avanzó con la terminación de la cúpula, uno de los elementos más reconocibles del edificio, cuya estructura terminó convirtiéndose en una referencia visual dentro del paisaje urbano nicoleño.

Posteriormente se realizaron nuevas obras de techado, cerramiento y terminación de distintos sectores.

El proceso continuó durante la primera década del siglo XXI y alcanzó su culminación en mayo de 2014, cuando se inauguró integralmente el interior del Santuario.

El edificio quedó preparado para recibir aproximadamente 9.000 personas de pie, una capacidad que refleja la magnitud alcanzada por el proyecto.

Entre el comienzo de los trabajos y aquella inauguración transcurrieron casi 27 años.

  1. El impacto sobre la ciudad

La construcción del Santuario tuvo consecuencias que fueron más allá del ámbito estrictamente religioso.

La llegada de peregrinos procedentes de distintas provincias argentinas y de países vecinos modificó progresivamente la actividad del sector donde se encuentra el templo.

Los movimientos de visitantes impulsaron servicios vinculados con la gastronomía, el alojamiento, el transporte y la comercialización de artículos religiosos.

También se desarrollaron espacios destinados a acompañar las celebraciones y recibir a las personas que llegan a San Nicolás por motivos de fe.

Cada 25 de septiembre, aniversario de la primera aparición relatada por Gladys Motta, el Santuario se convierte en el centro de una de las principales manifestaciones religiosas de la ciudad.

Las peregrinaciones y actividades desarrolladas a lo largo del año consolidaron su presencia dentro de la identidad nicoleña.

El templo también pasó a formar parte del paisaje urbano, con una estructura visible desde diferentes sectores de la ciudad.

  1. Una historia que comenzó hace 39 años

El aniversario del inicio de la construcción permite recuperar un acontecimiento que forma parte de la transformación de San Nicolás durante las últimas décadas del siglo XX.

La obra comenzó en un terreno cedido por la Municipalidad, avanzó mediante distintas etapas y requirió años de trabajo hasta alcanzar su configuración definitiva.

Su historia también quedó relacionada con las autoridades religiosas que acompañaron el proyecto, los profesionales y trabajadores que participaron de la construcción y los fieles que contribuyeron económicamente para sostenerla.

A 39 años del 13 de octubre de 1987, el Santuario de María del Rosario permanece como uno de los edificios más reconocibles de San Nicolás.

Lo que comenzó como un proyecto religioso en un terreno próximo al arroyo terminó modificando el paisaje de la ciudad y su vinculación con miles de visitantes que llegan cada año.

La fecha recuerda, precisamente, el momento en que aquella iniciativa comenzó a convertirse en una construcción concreta.


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