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La herencia que abrió un capítulo olvidado de San Nicolás

8 octubre 2026 - 05:45

Un documento fechado el 8 de octubre de 1759 permite reconstruir qué ocurrió con el patrimonio de Rafael de Aguiar y Juana Paulina de Ugarte tras sus fallecimientos.

Mucho antes de convertirse en ciudad, San Nicolás atravesó un proceso judicial que involucró a la familia que había impulsado su nacimiento. El 8 de octubre de 1759, hace exactamente 267 años, quedó registrada una actuación sucesoria que permite conocer parte de la organización económica, familiar y religiosa del poblado durante sus primeros años.

El protagonista de aquella gestión fue Crispín de Aguiar, quien intervino en la administración de los bienes que habían pertenecido a Rafael de Aguiar y Juana Paulina de Ugarte, considerados los fundadores de San Nicolás.

El dato fue recuperado por el historiador Ricardo Eseverri en su obra La Historia de San Nicolás, a partir del análisis de documentación judicial conservada en el Archivo General de la Nación.

La fecha adquiere especial significado porque permite reconstruir qué sucedió después de la desaparición física de quienes habían promovido el establecimiento del poblado.

Rafael de Aguiar había fallecido el 5 de julio de 1758, cuando San Nicolás apenas comenzaba a consolidarse como asentamiento. Su esposa, Juana Paulina de Ugarte, murió el 9 de julio de 1759, dejando cuatro hijos menores de edad.

La situación familiar hizo necesaria la intervención de la Justicia colonial para establecer la composición del patrimonio, determinar los derechos hereditarios y garantizar la protección de los descendientes.

Fue en ese contexto que Crispín de Aguiar asumió responsabilidades en la sucesión y comenzó a intervenir en las actuaciones destinadas a administrar los bienes.

Una herencia que también involucraba a la ciudad

    El patrimonio familiar no estaba compuesto únicamente por propiedades y bienes destinados a los herederos.

    Una parte tenía una vinculación directa con el desarrollo religioso y urbano de San Nicolás.

    Entre las disposiciones testamentarias figuraban la capilla dedicada a San Nicolás de Bari, sus elementos de culto, una superficie de terreno destinada al templo y al cementerio, además de una vivienda utilizada como casa parroquial.

    Esos bienes habían sido destinados al servicio religioso, por lo que su situación jurídica debía diferenciarse del resto del patrimonio que correspondía distribuir entre los descendientes.

    La cuestión quedó incorporada al expediente sucesorio y permite conocer cómo se organizaban las primeras instituciones de una comunidad que todavía dependía administrativamente de las autoridades coloniales de Buenos Aires.

    La documentación también refleja las dificultades que podían presentar los procedimientos judiciales de aquella época.

    El proceso se prolongó durante años y registró distintas intervenciones vinculadas con la administración de las propiedades, la rendición de cuentas y la protección de los derechos de los herederos.

    Los cuatro hijos de los fundadores

      Al momento del fallecimiento de Juana Paulina de Ugarte, los cuatro hijos del matrimonio eran menores de edad.

      Se trataba de Miguel Gerónimo, Pascual, María Nicolasa y José Rafael de Aguiar, quienes quedaron comprendidos en las actuaciones sucesorias.

      La documentación estudiada por Eseverri permite reconstruir posteriormente parte de sus trayectorias y los movimientos económicos relacionados con la familia.

      Algunos de ellos desarrollaron actividades comerciales vinculadas con la navegación y el intercambio de productos, mientras que otros continuaron relacionados con San Nicolás.

      El expediente también permite observar cómo funcionaban las autoridades encargadas de intervenir en cuestiones patrimoniales y familiares durante el período colonial.

      Un documento que conserva parte del origen nicoleño

        La relevancia histórica de aquella actuación del 8 de octubre de 1759 excede una simple distribución de bienes.

        Su contenido aporta información sobre la vida de los primeros habitantes, las relaciones familiares, la propiedad de las tierras y el papel que ocupaba la Iglesia en la organización del poblado.

        También constituye un testimonio de la etapa inmediatamente posterior al fallecimiento de Rafael de Aguiar, ocurrido apenas una década después de la fecha tradicionalmente reconocida como fundacional.

        Con el paso del tiempo, San Nicolás atravesaría profundas transformaciones políticas, económicas y sociales hasta convertirse en una de las ciudades más importantes del norte bonaerense.

        Sin embargo, parte de sus antecedentes permanece registrada en documentos judiciales como aquel expediente iniciado en 1759.

        A 267 años, la fecha permite recuperar una historia poco difundida sobre los primeros tiempos de San Nicolás y sobre el destino del patrimonio de quienes estuvieron vinculados con su nacimiento.

        Fuente histórica principal: La Historia de San Nicolás, tomo I, capítulo VII, del profesor Ricardo Eseverri, publicado por la Municipalidad de San Nicolás. El trabajo incluye referencias al expediente sucesorio original y a investigaciones de Gregorio Santiago Chervo y Adolfo Garretón.


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