26 septiembre 2026 - 09:22
La quita del beneficio alcanzará también a Ramallo, San Pedro y Pergamino. Las estimaciones anticipan fuertes subas, aunque el impacto dependerá del consumo y de si cada familia conserva algún subsidio.
La pregunta ya no es si habrá cambios en las facturas de gas de San Nicolás, sino cuánto más habrá que pagar. Con la reforma del régimen de Zona Fría aprobada por el Congreso, la ciudad dejará de contar con el descuento general incorporado en 2021 y el impacto comenzará a trasladarse a los usuarios una vez que la nueva normativa entre efectivamente en vigencia.
El cambio atraviesa prácticamente toda la región. Además de San Nicolás, quedarán afuera del esquema territorial ampliado Ramallo, San Pedro, Pergamino, Baradero, Arrecifes, Capitán Sarmiento, Colón, Rojas y Junín. En toda la provincia son alrededor de 1,24 millones de hogares distribuidos en 94 municipios.
Para quienes viven en estas ciudades, el escenario será diferente al actual. Hasta ahora, formar parte de Zona Fría permitía acceder a bonificaciones del 30% o del 50%, según las características del beneficiario. Con la reforma, ese descuento dejará de estar garantizado simplemente por el lugar de residencia.
No hay todavía un porcentaje que pueda aplicarse por igual a todos los hogares de San Nicolás. La diferencia dependerá de cuánto gas consuma cada vivienda, su categoría y, especialmente, de si continúa recibiendo asistencia estatal.
Las proyecciones conocidas permiten dimensionar el posible impacto. Un estudio del IERAL-Fundación Mediterránea analizó el caso de un hogar de Bahía Blanca que consume 118 metros cúbicos mensuales. Bajo el régimen vigente, la factura considerada en el ejemplo era de $19.945; sin Zona Fría ni acceso al nuevo subsidio, llegaría a $39.890. Es decir, prácticamente se duplicaría. Para una familia que sí califique para la asistencia focalizada, la estimación reduce la suba al 22%.
El ejemplo no permite afirmar que una familia nicoleña vaya a recibir exactamente ese incremento. Bahía Blanca tiene condiciones de consumo diferentes y la simulación parte de un caso determinado. Sin embargo, muestra la distancia que puede existir entre conservar un subsidio y afrontar el costo sin esa cobertura.
También circularon estimaciones que ubican alrededor del 55% el incremento promedio que podrían afrontar usuarios bonaerenses alcanzados por la modificación. Tampoco se trata de una cifra uniforme: habrá facturas que aumenten menos y otras en las que la diferencia sea considerablemente mayor.
Por eso, tampoco es correcto interpretar que perder un descuento del 30% provocará automáticamente una suba del 30%, o que dejar de tener una bonificación del 50% hará aumentar exactamente un 50% la factura. La cuenta final involucra distintos componentes tarifarios.
La eliminación de Zona Fría en San Nicolás no deja necesariamente sin asistencia a todas las familias.
El nuevo esquema concentra la ayuda en usuarios que reúnan determinadas condiciones socioeconómicas a través de los Subsidios Energéticos Focalizados (SEF). Uno de los parámetros establece un límite de ingresos equivalente a tres Canastas Básicas Totales para un hogar tipo. También existen situaciones particulares contempladas para familias inscriptas en el ReNaBaP, veteranos de Malvinas y hogares con integrantes que posean Certificado Único de Discapacidad, estos últimos sujetos a evaluación.
Pero incluso para quienes continúen recibiendo ayuda habrá una diferencia importante. El nuevo beneficio no reproduce el mecanismo anterior de Zona Fría: la asistencia estará vinculada al precio del gas en el Punto de Ingreso al Sistema de Transporte (PIST) y no tendrá el mismo peso sobre el total de la boleta.
En otras palabras, habrá familias que conserven un subsidio y aun así encuentren una factura más cara.
La magnitud del cambio puede observarse en Pergamino, donde más de 35.000 hogares venían accediendo al régimen especial. Esa ciudad, al igual que San Nicolás, Ramallo y San Pedro, había sido incorporada mediante la ampliación aprobada en 2021.
Ahora esas localidades vuelven a quedar fuera del mapa territorial histórico de Zona Fría, que conservará el beneficio para las regiones originalmente contempladas, entre ellas la Patagonia, la Puna y Malargüe, en Mendoza.
La reforma alcanzará en todo el país a unos 3,35 millones de hogares que habían quedado incorporados con la extensión del régimen.
El Senado terminó de aprobar la reforma con 38 votos a favor y 8 en contra, luego de que la iniciativa hubiera recibido media sanción de Diputados. El paso siguiente es su publicación e instrumentación.
Por ese motivo, todavía no existe una factura específica a partir de la cual pueda asegurarse que un usuario de San Nicolás comenzará a pagar el nuevo valor.
Lo que sí cambia de raíz es el criterio. Hasta ahora, un hogar nicoleño alcanzado por Zona Fría obtenía el descuento por encontrarse dentro de una región incorporada al régimen. Con la reforma, el domicilio dejará de garantizar ese beneficio y la situación económica de cada familia pasará a definir quién recibe asistencia.
Y allí estará la principal diferencia en el bolsillo: los hogares de San Nicolás que queden completamente afuera de los subsidios serán los que enfrentarán el salto más fuerte en sus próximas facturas de gas.
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