13 septiembre 2026 - 10:56
Cada 13 de septiembre Argentina reconoce a quienes trabajan detrás de las bibliotecas. La fecha tiene también una historia propia en San Nicolás, donde la Biblioteca Rafael de Aguiar lleva 79 años acercando libros y cultura a generaciones de nicoleños.
Este domingo 13 de septiembre se celebra en todo el país el Día del Bibliotecario y la Bibliotecaria, una fecha que nació ligada a los primeros meses de la Argentina revolucionaria y que en San Nicolás encuentra un vínculo particular con una institución que está próxima a cumplir ocho décadas de vida.
El origen se remonta exactamente 216 años.
El 13 de septiembre de 1810, la Gazeta de Buenos Ayres publicó el anuncio de la creación de una Biblioteca Pública impulsada por Mariano Moreno, entonces secretario de la Primera Junta.
La iniciativa partía de una idea sencilla pero trascendente: poner los libros y el conocimiento al alcance de la población.
Aquella Biblioteca Pública se transformaría con el paso de las décadas en la actual Biblioteca Nacional Mariano Moreno. Sus primeros bibliotecarios fueron Saturnino Segurola y Fray Cayetano Rodríguez.
Más de un siglo después, en 1942, un Congreso de Bibliotecarios reunido en Santiago del Estero tomó aquel 13 de septiembre como fecha para homenajear a quienes ejercían la profesión. Finalmente, en 1954, el Decreto Nº 17.650 instituyó oficialmente la celebración en todo el país.
La historia tiene su capítulo nicoleño.
En San Nicolás, una de las instituciones que representa esa tradición es la Biblioteca Popular Rafael de Aguiar, ubicada en Ameghino 399, esquina Don Bosco.
Su nacimiento se produjo el 24 de abril de 1947, cuando Juana Couretot de Guella, su esposo y un grupo de vecinos pusieron en marcha un proyecto destinado a acercar la lectura y el conocimiento a la comunidad.
Aquella iniciativa vecinal fue creciendo hasta transformarse en una institución cultural que este año alcanzó sus 79 años de existencia.
El paso del tiempo también modificó profundamente aquello que sucede puertas adentro de una biblioteca.
Los espacios que alguna vez estuvieron asociados casi exclusivamente con estanterías, consultas y préstamos de libros se convirtieron progresivamente en lugares de encuentro. La Rafael de Aguiar incorporó actividades artísticas y educativas, exposiciones, cine, talleres y propuestas culturales, además de servicios tecnológicos y espacios destinados a diferentes públicos.
CONABIP registra actualmente entre sus prestaciones Internet, wifi, servicios para personas con discapacidad, cine, videoteca y salón de usos múltiples, además de su actividad bibliotecaria tradicional.
La institución incluso tuvo un papel pionero en la formación bibliotecaria local. Durante la década de 1970 fue sede de los primeros cursos de capacitación de este tipo desarrollados en la ciudad.
El Día del Bibliotecario permite mirar justamente hacia quienes sostienen diariamente esos espacios. Su trabajo ya no consiste solamente en ordenar y conservar libros: implica catalogar materiales, orientar búsquedas, preservar documentación, facilitar información y acompañar a lectores de diferentes edades en un escenario atravesado también por las nuevas tecnologías.
A 216 años de aquella decisión tomada en Buenos Aires y cuando la Biblioteca Popular Rafael de Aguiar transita el camino hacia sus ocho décadas, la fecha recupera una tarea muchas veces silenciosa pero esencial: hacer que el conocimiento acumulado en los libros siga estando al alcance de todos.
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