12 septiembre 2026 - 08:32
La fecha recuerda el plan impulsado en 1961 para renovar la flota mercante con barcos construidos en el país y fortalecer una actividad considerada estratégica.
Cada 12 de septiembre, Argentina conmemora el Día de la Industria Naval, una fecha que recuerda uno de los proyectos más ambiciosos destinados a fortalecer la construcción de barcos, renovar la flota mercante y desarrollar capacidad industrial dentro del país.
El origen de la celebración se remonta a 1961, durante la presidencia de Arturo Frondizi, cuando se firmó el Decreto Nº 7.992 que puso en marcha un profundo programa de renovación de la flota de la Empresa Líneas Marítimas Argentinas (ELMA).
El proyecto había sido impulsado por el contraalmirante Horacio Esteverena, primer presidente de la empresa estatal, y quedó posteriormente conocido como Plan Esteverena.
La iniciativa planteaba construir 37 buques a lo largo de diez años, con una premisa que resultaba central para la política industrial de aquella época: una parte fundamental de las nuevas unidades debía surgir de los propios astilleros argentinos.
El programa fue dividido en dos etapas. La primera abarcaba el período comprendido entre 1961 y 1964, mientras que la segunda se extendía desde 1965 hasta 1970.
Para financiar la renovación, ELMA quedó autorizada a retirar y vender los barcos que fueran considerados obsoletos o económicamente inconvenientes y utilizar esos recursos para encargar nuevas construcciones. Los excedentes generados por las nuevas unidades también debían destinarse al mismo proceso.
En aquel momento, la empresa estatal tenía una dimensión considerable. Durante 1961 contaba con 58 buques, que reunían una capacidad superior a las 500 mil toneladas de porte bruto.
El plan buscaba algo más que renovar barcos.
La construcción naval movilizaba astilleros, ingenieros, técnicos y trabajadores especializados, pero también generaba actividad para industrias metalúrgicas, siderúrgicas, eléctricas y mecánicas encargadas de suministrar motores, chapas, equipos, componentes y distintos elementos necesarios para cada embarcación.
La Argentina ya tenía antecedentes importantes. Desde 1934 se habían promovido programas para construir unidades destinadas a la Armada en talleres y astilleros nacionales, mientras que durante las décadas siguientes fueron ganando protagonismo establecimientos como Río Santiago, ASTARSA y otras empresas del sector.
El crecimiento industrial de los años ’50 y comienzos de los ’60 permitió profundizar aquella política. Hacia fines de 1960, la Marina Mercante Argentina disponía de más de 200 unidades superiores a las mil toneladas de porte bruto.
En ese escenario apareció el Plan Esteverena, que buscó transformar la construcción naval argentina en una política industrial sostenida.
La dimensión que alcanzó aquella iniciativa llevó a que, un año después de la firma del decreto, y a pedido de la Federación de la Industria Naval Argentina, el 12 de septiembre fuera establecido como Día de la Industria Naval.
La fecha conserva además una particular importancia para una ciudad como San Nicolás, ubicada sobre uno de los principales corredores fluviales y productivos del país. El Paraná forma parte de la vida económica local a través del puerto, la actividad siderúrgica, el movimiento de cargas y numerosas industrias vinculadas directa o indirectamente con el transporte fluvial.
A 65 años del Decreto 7.992, el Día de la Industria Naval vuelve a recordar una discusión que conserva vigencia: la capacidad de Argentina para construir sus propios medios de transporte, desarrollar tecnología, generar empleo especializado y aprovechar su extensa red marítima y fluvial como herramienta de producción y comercio.
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