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Martes 03 de Marzo de 2026
3 marzo 2026 - 05:35
Un millón de especies podrían desaparecer por la acción humana y el cambio climático.
Cada 3 de marzo se conmemora el Día Mundial de la Vida Silvestre, una fecha proclamada en 2013 por la Asamblea General de las Naciones Unidas para poner en agenda la conservación de la fauna y flora del planeta. La jornada coincide con el aniversario de la firma, en 1973, de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), un acuerdo internacional clave para la protección de miles de especies.
La efeméride —también conocida como Día Mundial de la Naturaleza— tiene como objetivo central concienciar a la población mundial acerca del valor de la fauna y flora silvestres y su rol fundamental en el equilibrio de los ecosistemas. Cada especie cumple una función específica dentro del entorno natural en el que habita: algunas sirven de alimento para otros animales, otras actúan como controladores de plagas, evitando la proliferación desmedida de organismos que podrían causar estragos ambientales.
En la actualidad, múltiples factores amenazan la conservación de la biodiversidad, la mayoría vinculados a la actividad humana y al cambio climático. Las consecuencias de este deterioro impactan de manera directa en los planos económico, ambiental y social.
Entre las principales amenazas se encuentran la caza furtiva, la pesca excesiva y el tráfico de especies; la degradación, fragmentación y destrucción de hábitats; la explotación y sobreexplotación de recursos naturales; la tala indiscriminada de árboles; la desaparición de ecosistemas y la utilización de tratamientos químicos para incrementar el crecimiento de coníferas. También se suman las emisiones de efecto invernadero y la proliferación de especies invasoras en territorios distintos a su distribución geográfica originaria.
Diversos expertos y ambientalistas advierten sobre la posibilidad de una sexta extinción masiva de la biodiversidad a escala global, fenómeno conocido como “extinción masiva del Holoceno”.
Según un informe de la ONU del año 2019 sobre biodiversidad, aproximadamente un millón de especies se encuentran en peligro de extinción debido a la intervención humana y al cambio climático.
La “Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN)” subraya especialmente las altas tasas de desaparición de especies vertebradas como aves, mamíferos y anfibios, aunque también alerta sobre el riesgo que enfrentan numerosas especies de invertebrados.
La Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) es un tratado internacional basado en una resolución de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Su finalidad principal es velar por que el comercio internacional de animales y plantas no constituya una amenaza para la supervivencia de las especies.
El acuerdo abarca más de 35.000 especies de animales y plantas y cuenta con la adhesión voluntaria de 183 países. A más de cinco décadas de su firma, sigue siendo uno de los principales instrumentos jurídicos globales para frenar el comercio ilegal y promover el uso sostenible de la biodiversidad.
En un contexto de crisis ambiental y climática, el 3 de marzo no funciona solo como una fecha simbólica. Se transforma en un llamado urgente a revisar los modelos de producción y consumo, y a reforzar políticas públicas que garanticen la protección de la vida silvestre, un patrimonio común cuya pérdida tendría consecuencias irreversibles para el planeta.
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