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Día contra la homofobia en el deporte

19 febrero 2026 - 05:47

Cada 19 de febrero se conmemora una fecha que interpela el accionar social y recuerda el hostigamiento que llevó al suicidio al primer futbolista en declarar su homosexualidad.

Este 19 de febrero se celebra el Día Internacional Contra la Homofobia en el Deporte, una jornada que busca transformar los valores y las prácticas que rigen en los estadios y clubes de todo el mundo. La fecha no es azarosa: rinde homenaje a Justin Fashanu, el delantero que marcó un antes y un después al convertirse en el primer futbolista profesional en dar a conocer públicamente su homosexualidad.

Sin embargo, la efeméride no solo celebra su valentía, sino que funciona como un crudo recordatorio de las represalias —deportivas, sociales y legales— que el jugador debió enfrentar en la Inglaterra de los años ochenta. En aquella sociedad conservadora, Fashanu desafió las reglas no escritas del fútbol, pero terminó pagando un costo altísimo por su osadía.

Sumido en una depresión profunda, el deportista no solo sufrió el boicot de su entorno profesional, sino también el acoso de la prensa. El detonante final fue una falsa acusación de violación de un jugador a quien él entrenaba. Aunque la Justicia terminó desacreditando la denuncia, los medios de comunicación ya habían dictado su propia sentencia. Antes de quitarse la vida, Fashanu dejó en claro el peso de la condena social, afirmando que, para ese entonces, «la sociedad ya lo considerara culpable».

El caso de Fashanu pone bajo la lupa la forma hegemónica en la que se ejerce la masculinidad en el deporte, donde se imponen la fuerza, la virilidad y la dominación como únicos valores deseables. Esta dinámica no solo castiga a las disidencias sexuales mediante la burla, la segregación o la violencia física, sino que también disciplina a aquellos varones que no se suman a la condena y eligen mostrar respeto o aceptación.

Hoy, la fecha invita a la sociedad a asumir una posición incómoda de autocrítica profunda. El objetivo es reconocer la responsabilidad individual en la reproducción de estas conductas y romper el silencio cómplice. El compromiso actual pasa por revisar lo aprendido para no repetir comportamientos discriminatorios y, fundamentalmente, para no callar cuando la violencia se manifiesta en otros.

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