Porque nada queda oculto
Miercoles 18 de Febrero de 2026
17 febrero 2026 - 18:34
Juan Pablo Ferreyra murió el 9 de enero en barrio Colombo, cuando “lo pasó por arriba” un camión de la Municipalidad de San Nicolás
El 9 de enero de 2026, a las 13:30, la vida de Juan Pablo Ferreyra se detuvo en una esquina de barrio Colombo. Tenía 21 años, era músico y jugador de fútbol. Esa tarde, la moto en la que se trasladaba chocó con un camión de la Municipalidad de San Nicolás en la intersección de Juan de Garay y Derqui.
Desde entonces, su mamá, Leonela, vive con una herida que —según sus propias palabras— “está abierta recientemente” y con una sola certeza: “solo quiero que se haga justicia por Juanpi”.
En diálogo con PRENSA LIBRE SN, la mujer reconstruyó lo que, afirma, ocurrió aquel mediodía. “A mi hijo lo chocó el camionero este. Dobló en contramano, lo encerró y lo pasó por arriba. Lo aplastó, lo reventó. Mi hijo venía bien por su mano, con casco”. El camión municipal “Dobló en contramano, tengo una testigo que iba atrás y vio todo”.
Según Leonela, el conductor “es empleado de la municipalidad de San Nicolás. El camión estaba en estado deplorable, no tenía patente, no pasaba la VTV”.
La madre también expresó sospechas sobre el estado del chofer al momento del hecho. “Los resultados pedí (de las pericias) si estaban, porque yo quiero saber si iba tomando cerveza, iba alcoholizado el camionero”.
A más de un mes del accidente, asegura que la causa judicial no avanza. “No sé nada de la causa, porque está trabada. Tengo el abogado que me dice que no tiene acceso”.
Con dolor e impotencia, apuntó además contra la situación procesal del conductor: “Es un empleado municipal y es hijo de un gremialista, así que está en libertad, porque lamentablemente, tengo que decirlo, pero Passaglia pagó para su libertad. Pagó para que esté libre”.
También señaló que, según la información que le llega, el vehículo no estaría secuestrado: “El camión también me enteré que no está secuestrado. Yo le digo lo que escucho, lo que me llega a mí, que es doloroso. Para mí la herida está abierta. Y me entero de muchas cosas, y me da más impotencia todavía. Y que el señor este, el asesino esté en su casa también como si nada, y mi hijo esté enterrado, es muy doloroso”.
Juan Pablo Ferreyra tenía 21 años. Era musico, jugaba al fútbol y, según su mamá, “era una persona tan buena”. Hoy su nombre se suma a la lista de víctimas fatales en hechos viales en la ciudad.
Pero Leonela insiste en que su historia no quede diluida. “No quiero que quede en la nada, y no quiero que sea un caso más”.
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