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Martes 10 de Febrero de 2026
9 febrero 2026 - 05:47
De los panes antiguos a Patrimonio de la Humanidad, una historia que se celebra en todo el mundo y también en Argentina
Cada 9 de febrero se celebra el Día Mundial de la Pizza, una de las comidas más consumidas del planeta y un clásico del encuentro social en múltiples culturas. Su enorme versatilidad —capaz de combinar ingredientes muy diversos— explica buena parte de su expansión global y de su vigencia como símbolo gastronómico.
El reconocimiento internacional llegó en 2017, cuando la UNESCO declaró al arte del pizzaiolo napolitano como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. La decisión fue aprobada por el Comité Intergubernamental del organismo durante una reunión realizada en Jeju, tras una campaña internacional que reunió más de dos millones de firmas, en respaldo a una práctica que destaca por su valor comunitario y la transmisión de saberes culinarios entre generaciones.
Aunque hoy es un plato universal, la pizza es uno de los grandes emblemas de la gastronomía italiana. Su nombre podría derivar del griego pēktos, asociado a algo “sólido” o “coagulado”. La versión clásica se prepara con una masa circular de harina de trigo, agua, sal y levadura, cubierta con salsa de tomate y queso mozzarella, a la que pueden sumarse ingredientes como jamón, anchoas, cebolla o pimientos. Tradicionalmente se cocina en hornos de leña, aunque su popularización dio lugar a variantes domésticas y a formatos industriales, como las pizzas congeladas.
Los antecedentes del plato se remontan a los panes planos de civilizaciones como Egipto, Persia, Grecia y Roma. Soldados persas combinaban pan con queso y dátiles, mientras que los romanos lo aderezaban con aceite de oliva y hierbas.
La pizza tal como se conoce hoy tomó forma en Nápoles, donde comenzó a incorporarse el tomate. Una de las historias más difundidas atribuye la creación de la pizza Margherita al panadero Raffaele Esposito, quien en 1889 habría preparado una receta con tomate, albahaca y mozzarella —los colores de la bandera italiana— en honor a la reina Margherita de Saboya. Con el tiempo, esa versión se consolidó como una de las más populares del mundo.
Entre las variedades más extendidas figuran la Margherita, la pepperoni, la cuatro quesos, la napolitana —con anchoas y alcaparras— y la hawaiana, cuya mezcla de jamón y ananá suele generar debate entre los aficionados.
La influencia del plato dio lugar, además, a reinterpretaciones regionales: desde la tarte flambée francesa hasta el lahmacun turco o el okonomiyaki japonés, demostrando la capacidad de la pizza para adaptarse a distintas tradiciones culinarias.
En Argentina, hay diversas variedades y reinventos, la muzzarella, la especial, de pollo y hasta la cochina, una muzzarella a la que se le agregan papas y huevos fritos, combinación que se vuelve una explosión de sabores.
Aunque el 9 de febrero es la conmemoración más difundida, hay celebraciones similares en otros países: México la recuerda el 7 de mayo, Chile el 10 de julio, y en Argentina se destaca la Noche de la Pizza y la Empanada cada septiembre, una cita que reafirma el lugar del plato en la mesa cotidiana y en la cultura popular.
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