Porque nada queda oculto
Miercoles 28 de Enero de 2026
28 enero 2026 - 06:31
La fecha busca sacudir conciencias frente al avance del cambio climático y advertir que la reducción de las emisiones de CO₂ ya no es una opción, sino una urgencia para preservar la vida en la Tierra.
Cada 28 de enero se conmemora el Día Mundial de la Acción Frente al Calentamiento Terrestre, también conocido como Día Mundial por la Reducción de las Emisiones de CO₂, una jornada destinada a generar conciencia sobre el grave impacto del cambio climático en el ambiente y en la vida de todos los seres humanos.
La iniciativa apunta a visibilizar un fenómeno que ya no pertenece al terreno de las advertencias futuras, sino que se manifiesta en el presente. El calentamiento global —o calentamiento terrestre— se define como el aumento progresivo y exacerbado de la temperatura media de la superficie de la Tierra, un proceso que se ha intensificado con el paso de los años y que ha provocado profundas alteraciones climáticas. En la mayoría de los casos, estos cambios están directamente vinculados a distintas actividades humanas que continúan degradando el ambiente.
Entre las principales causas del calentamiento global se encuentran factores naturales, como la actividad solar y las erupciones volcánicas, que se registran con mayor frecuencia en distintas regiones del mundo. Sin embargo, el mayor peso recae sobre la acción del ser humano: la constante deforestación de bosques y selvas —con la consecuente pérdida de flora y fauna esenciales para el equilibrio ambiental—, la quema de combustibles fósiles, el uso excesivo de fertilizantes, y la producción sostenida de residuos que generan daños severos al ecosistema.
La conmemoración del 28 de enero no se limita a una fecha simbólica. El objetivo central es promover acciones concretas y urgentes para evitar una catástrofe ambiental de escala global que podría poner en riesgo la continuidad de la vida tal como se la conoce en la Tierra. En ese marco, especialistas y organizaciones coinciden en la necesidad de avanzar con políticas estratégicas que reduzcan de manera efectiva las emisiones de gases responsables del llamado efecto invernadero.
El camino propuesto incluye el uso de combustibles menos contaminantes, el abandono del derroche de recursos naturales destinados al consumo humano y la apuesta decidida al desarrollo de fuentes de energía renovables, como paso indispensable hacia un modelo de desarrollo más sostenible.
La pregunta que atraviesa esta jornada es tan directa como determinante: ¿es posible que los seres humanos logren reducir las emisiones de CO₂? La respuesta, aunque desafiante, es clara. En las decisiones y acciones futuras de la humanidad está en juego la preservación del planeta Tierra, el único hogar conocido hasta ahora.
