Porque nada queda oculto
Domingo 25 de Enero de 2026
25 enero 2026 - 10:17
Carreras nocturnas, alcohol y escapes libres vuelven a copar la zona norte de San Nicolás, pese a una ordenanza vigente y a los antecedentes del “megaoperativo” celebrado por el Municipio.
Una vez más, las picadas y ruidos molestos dominaron la madrugada en San Nicolás de los Arroyos. En las primeras horas de este domingo, una fuente de PRENSA LIBRE SN envió imágenes de Dámaso Valdez y el cruce de las vías, donde —según el testimonio— “en este momento… más de 100 motos corriendo picadas”, una escena que, remarcan los vecinos, “es todos los fines de semana”.
La situación, lejos de disiparse, se repite con un patrón conocido. “Solo viene un patrullero y se van. Quedan chicas al costado de plena avenida con conservadoras, bebidas alcohólicas, un desastre”, describió la misma fuente. El recorrido de las motos, añadieron, va “desde Dámaso Valdez y las vías hasta el Estadio”, sobre una arteria clave y en horarios de descanso.
El cuadro resulta llamativo si se considera que en la ciudad rige la Ordenanza 10.404, aprobada en 2022, que prohíbe la circulación de vehículos con caños de escape libres o modificados que generen ruidos molestos. La norma es clara: no se permite circular con escapes sin silenciador, escapes libres, no originales o modificados que superen los niveles sonoros permitidos. Además, establece sanciones concretas como el retiro de la licencia de conducir, la retención del vehículo y el decomiso del caño de escape para su posterior destrucción.
La ordenanza fija, incluso, límites de decibeles según cilindrada: hasta 80 dBA para motos de hasta 125 cm³ y hasta 84 dBA para motos de más de 125 cm³. También prohíbe la comercialización de estos dispositivos modificados dentro del partido. Sin embargo, en la práctica nocturna del norte nicoleño, esas previsiones parecen diluirse.
El contraste se vuelve inevitable al recordar que en diciembre de 2024 la Municipalidad, encabezada por el intendente Santiago Passaglia, se presentó como cara visible y articuladora de lo que calificaron como un “megaoperativo”. Según difundió por entonces el propio jefe comunal en redes sociales, durante el mismo se habían secuestrado más de 113 motos, autos y hasta armas, con calles cercadas con vallas en cercanías del Parque San Martín y el centro.
“Acabamos de terminar el operativo más grande de la historia de la Argentina. Gracias al trabajo de las fuerzas de seguridad, de la UTOI y de la justicia, secuestramos más de 113 motos, autos, armas blancas, aprehendidos. Inédito. Estuvimos casi un año trabajando para poder lograr esto”, detalló entonces Passaglia. La acción fue presentada como respuesta a los reclamos de vecinos del centro, la costanera y zonas aledañas que “no pueden descansar por los ruidos molestos y caños de escapes libres durante las madrugadas”.
Hoy, a la luz de los hechos reiterados en la zona norte, la pregunta vuelve a instalarse: si existen normas nacionales, provinciales y una ordenanza municipal impulsada por el propio espacio político del intendente, ¿por qué el control resulta intermitente y efímero? Los vecinos señalan que también hay familias del otro lado de la ciudad que padecen el mismo problema y que, madrugada tras madrugada, esperan algo más que la aparición fugaz de un patrullero.
Mientras tanto, el ruido sigue corriendo por Dámaso Valdez. Y las normas, al menos por ahora, parecen quedarse en el papel.
