Porque nada queda oculto
Domingo 25 de Enero de 2026
24 enero 2026 - 10:55
Por qué el 24 de enero pone a la educación en el centro del debate global
La Educación es reconocida a nivel internacional como un derecho humano, un bien público y una responsabilidad colectiva, un principio que vuelve a cobrar relevancia cada 24 de enero, fecha en la que la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el “Día Internacional de la Educación”, en reconocimiento al papel central que cumple en la paz y el desarrollo de las sociedades.
El llamado de atención no es simbólico. Según los organismos internacionales, sin una educación de calidad, inclusiva y equitativa para todos, y sin oportunidades de aprendizaje a lo largo de toda la vida, los países no podrán alcanzar la igualdad de género ni romper el ciclo de pobreza que mantiene rezagados a millones de niñxs, jóvenes y adultxs.
Las cifras actuales exponen la magnitud del desafío: 250 millones de niños y jóvenes permanecen sin escolarizar, mientras que 763 millones de adultos son analfabetos. En ese escenario, el derecho a la educación “está siendo violado y es inaceptable”, advierten los documentos oficiales, que plantean sin rodeos que “es hora de transformar la educación”.
El eje también está puesto en las nuevas generaciones. Los jóvenes menores de 30 años representan más de la mitad de la población mundial y constituyen una fuerza motriz para el desarrollo sostenible, la innovación y la transformación social. Sin embargo, siguen siendo uno de los sectores más afectados por la pobreza, la desigualdad y el acceso limitado a una educación de calidad y a oportunidades de trabajo dignas.
En este contexto, la agenda internacional subraya que los jóvenes no deben ser solo destinatarios de las políticas educativas. A la hora de configurar el futuro de la Educación, su participación resulta fundamental, ya que son los beneficiarios de los programas educativos y su futuro depende directamente de ellos. Por eso, se considera esencial involucrar de manera significativa a los Estudiantes y a los jóvenes en la creación conjunta de la Educación que desean, para que pueda responder a sus aspiraciones y ambiciones.
La discusión se vuelve aún más urgente en un escenario de transformación radical impulsada por la revolución tecnológica, que obliga a replantear el propósito y las modalidades de la enseñanza y el aprendizaje. En ese cruce entre desigualdad, innovación y derechos, el Día Internacional de la Educación, cada 24 de enero, funciona como recordatorio y advertencia: sin educación, no hay desarrollo posible.
