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Martes 13 de Enero de 2026
11 enero 2026 - 12:27
Mauricio Borensztein, más conocido como Tato Bores, fallecía el 11 de enero de 1996
El 11 de enero de 1996 murió Tato Bores, uno de los grandes referentes del humor en la televisión argentina. Dueño de un estilo inconfundible, se destacó por sus monólogos cargados de ironía y por una mirada aguda sobre la realidad política y social del país. A lo largo de décadas, convirtió la sátira en una forma de decir lo que muchos pensaban, siempre desde el escenario y con humor.
Mauricio Borensztein nació el 27 de abril de 1925 en la ciudad de Buenos Aires. Desde chico mostró curiosidad por el mundo artístico y comenzó a dar sus primeros pasos en el Teatro Cervantes, donde trabajó en tareas sencillas como abrir puertas y ordenar partituras para las orquestas.
En los años 40 se sumó a orquestas dirigidas por René Cóspito y Luis Rolero en un programa de Radio Splendid. Fue allí donde empezó a explorar la comedia y a darle forma a un estilo propio, marcado por la velocidad verbal, la ironía y un humor tan ingenioso como crítico.
En 1954 se casó con Berta Szpindler y juntos tuvieron tres hijos: Alejandro, Sebastián y Marina. Su llegada a la televisión se dio en 1957, con participaciones en distintos programas humorísticos. Poco a poco fue construyendo su personaje: traje llamativo, habano en mano y anteojos gruesos. Con esa imagen y sus filosos monólogos políticos, alcanzó una popularidad masiva.
El gran salto llegó con Tato siempre en domingo, su propio ciclo, que fue un éxito de público. Luego vinieron otros programas que consolidaron su figura, como Por siempre Tato, Déle crédito a Tato, Tato por ciento, Tato de América y Good Show.
En 1992 fue declarado Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, esa misma década también estuvo marcada por algunos roces con el poder. Uno de los episodios más recordados fue el intento de censura impulsado por la jueza María Servini de Cubría, quien buscó impedir la emisión anticipada de un fragmento de Tato de América. La situación se resolvió de manera singular: colegas del humorista aparecieron en pantalla cantando una canción irónica que desactivó el conflicto.
Así, fiel a su estilo, Tato Bores se despidió dejando una huella imborrable en la cultura popular argentina, demostrando que el humor también puede ser una poderosa herramienta para reflexionar sobre la realidad.
