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A 99 años del nacimiento de Rodolfo Walsh

9 enero 2026 - 07:38

Una voz que eligió denunciar cuando el silencio era impuesto por el terror.

El 25 de marzo de 1977, un año y un día después del golpe cívico-militar, el periodista y escritor difundió su Carta abierta de un escritor a la junta militar, en la que denunció la censura, las desapariciones forzadas y el plan económico de la dictadura, al que definió como una “miseria planificada”. Ese mismo día fue baleado y secuestrado en el centro porteño por un grupo de tareas de la ESMA, y desde entonces permanece desaparecido.

La carta fue enviada por correo a redacciones de diarios argentinos y a corresponsales extranjeros. En el texto, Walsh expuso con crudeza las consecuencias sociales y humanas del régimen instaurado en 1976 y señaló que ese programa económico había sido “preparado por los sectores dominantes desde hacía mucho tiempo” y puesto en marcha con la dictadura cívico-militar.

Tres meses después del golpe, Walsh había creado la Agencia Clandestina de Noticias (ANCLA), con el objetivo de “Derrotar el terror al acceso a la información de los que informan”. En uno de sus llamados más recordados, instaba a romper el cerco informativo con palabras que hoy siguen resonando:
Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información”.

Rodolfo Walsh había nacido el 9 de enero de 1927 en Lamarque, provincia de Río Negro. En 1941 llegó a Buenos Aires para cursar sus estudios secundarios como pupilo en un colegio irlandés de Moreno, el Instituto Fahy, que luego sería escenario de varios de sus cuentos, entre ellos “Irlandeses detrás de un gato”, “Los oficios terrestres” y “Ese oscuro día de justicia”.

En 1950 obtuvo uno de los segundos premios del concurso de la revista Vea y Lea con el cuento “Las tres noches de Isaías Bloom”. Seis años más tarde, mientras jugaba al ajedrez, escuchó una conversación sobre los fusilamientos de José León Suárez. Ese hecho fortuito dio origen a la investigación que derivó en Operación Masacre, una obra clave del periodismo de investigación argentino.

En 1959 viajó a Cuba en plena revolución y allí desarrolló una intensa labor periodística en la Agencia Prensa Latina junto a Jorge Masetti, Rogelio García Lupo y Gabriel García Márquez. Su rol fue decisivo cuando logró descifrar ocho teletipos de la CIA con información sobre un plan de Estados Unidos para invadir Cuba. De regreso a la Argentina, pasando por España, consiguió una entrevista con Juan Domingo Perón, de la que quedó un cuento inconcluso, y afirmó que el líder “manejaba el arte de la conversación”.

Durante la década del ’60 publicó las obras teatrales La granada y La batalla, además del libro Un kilo de oro. Luego llegaría ¿Quién mató a Rosendo?, una investigación sobre el vandorismo. Entre 1968 y 1970 trabajó en la revista Panorama y en el Semanario CGT, y se sumó a la militancia sindical peronista junto a su compañera, Lilia Ferreyra.

En los primeros años de la década del ’70 ingresó al peronismo de base y utilizó, entre otros, el seudónimo “profesor Neurus”. Especialista en descifrar códigos del área de Inteligencia, en 1973 se incorporó a Montoneros. También trabajó en el diario Noticias junto a Juan Gelman, Horacio Verbitsky, Paco Urondo y Miguel Bonasso.

En la actualidad, su obra y su compromiso siguen siendo objeto de actividades y homenajes que recuerdan no solo a un escritor y periodista fundamental, sino a una voz que eligió denunciar cuando el silencio era impuesto por el terror.

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