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Viernes negro: murió un poeta.

24 agosto 2020 - 15:13

La pandemia se llevó a Miguel Ángel Morelli.

El viernes que pasó, un viernes negro, el Covid se llevó a uno de los referentes poéticos en la provincia de Buenos Aires: Miguel Ángel Morelli. Todos sabemos que, cuando llega la primavera, se organiza en el Colegio de Abogados el Encuentro Internacional de Poesía. En una de esas oportunidades, llegó a nuestra ciudad Miguel Ángel Morellli acompañando al poeta tucumano Víctor Redondo.

Pero vamos a un recuerdo para evocarlo. La poetisa nicoleña Carolina Quiroga, la de “Campaento Gitano”, nos contaba:

“En el año 2012 le escribí a Morelli por privado lo siguiente:

Buenos días, Miguel Ángel, le quería comentar una tontería. Soñé que usted me sacaba de sus contactos y yo me sentía muy triste.



A la hora me contesta:

Hola, Carolina. ¡Vaya sueño el suyo! Bueno, al menos espero que, aunque la estuviera borrando de sus amigos, igualmente me comportase como un caballero…

Luego me contó que en San Nicolás estudió, de pupila, una de sus abuelas a principios del siglo XX. Y que algún día, camino a Rosario, vendría a curiosear por estos pagos.

Su abuela, riojana de Chilecito, era prima hermana de Joaquín V. González, con quién tenía una gran diferencia de edad y que cuando él ya era todo un “personajote” de la política la trajo a estudiar a San Nicolás, pero no sabía adónde ni por qué.



Fui a la Feria del libro de 2019 y él había anunciado en su Facebook que estaría en el Stand firmando los libros y allí fui. Era la primera, me quedé ahí esperando. Me recibió humildemente, sorprendido que yo estuviera ahí esperando a que llegara y me hizo sentar en una mesita donde estaban sus libros. Charlamos un buen rato. No recuerdo de qué porque yo estaba emocionadísima de estar ahí hablando con la persona que admiraba, tanto por su talento, sus ideas y buen humor con el que posteaba cosas interesantísimas.

Este año, me envió la foto que le apareció en Recuerdos con este epígrafe: “Por alguna razón de la que no me doy cuenta ahora, hace exactamente un año estábamos un poco más relajados jajaja. Un beso!”



Era mayo, estábamos en plena pandemia, y yo le respondí: Qué lindo recuerdo…Parece otro mundo ahora. -Y pasó apenas un año…Beso! Cuidate!, me respondió.

Cuando leí la nota de su hijo de que Miguel Ángel Morelli estaba internado por covid no lo podía creer. Es una pérdida inmensa, no solo de un gran escritor, periodista y librero, sino de un gran ser humano”. (Caro Quiroga)

Miguel Ángel Morelli y Carolina Quiroga.

Librero en tierra de Los Quilmes

«Lamentamos el fallecimiento del poeta, escritor y periodista quilmeño, Miguel Ángel Morelli. Desde la Comuna les hacemos llegar las condolencias por la partida del querido Miguel a sus familiares y allegados», expresó la Municipalidad de Quilmes a través de un comunicado.

Dueño de la librería Ramos, de la zona, Miguel Ángel Morelli estaba internado en el sanatorio La Trinidad donde pasó la última semana en terapia intensiva, en estado crítico, detallaron sus allegados.

Morelli había nacido en Coronel Suárez en 1955, como poeta editó cinco títulos y también participó en diversas antologías de Argentina y otros países.

Escribió para numerosos medios de comunicación, hizo radio y televisión, y a través de la editorial Tiempo Sur contribuyó a la difusión de numerosos autores locales.



Carlos Morón; librero. Protesorero de la Fundación El Libro que organiza la Feria Internacional del Libro, ante esta triste noticia escribía en la página de la Feria;… “a Miguel lo conocí allá por 1978, él 23 años, yo 22 y aunque tenía en mi haber 3 años de librero, él ya me sacaba clara ventaja en experiencia y conocimiento, sus consejos me ayudaron mucho para que todavía permanezca en este oficio. Todavía me río porque fue él, el que me hizo conocer a Orwell, ¡yo era librero y yo nunca había escuchado de ése señor! Cómo no recordar esas largas charlas cuando me contaba de su Coronel Suarez natal, o hablábamos de nuestros hijos, niños en ese entonces.

La vida nos fue llevando por diferentes caminos, pero siempre estuvo ese lazo, como olvidar esa frase, simple pero contundente, cuando me enteré que iba a ser abuelo, para graficarme lo maravilloso e inexplicable de ese sentimiento, y me relató que mirando un partido de fútbol su nieto al ver que el delantero erraba el gol se paró ante el televisor y le dijo:” ¡no! ¡Tenías que pararla de pecho y darle de bolea!”. Ese momento de comunión, esa misma pasión, esa impronta que podemos dejar y que nos regala la vida, la llevo presenta en cada entrenamiento en la que acompaño al mío. Solo un abuelo, sabe de lo que estoy hablando.”

«Piedra Blanca sobre Piedra Negra», verdadero documento testimonial de aquellos años y primer libro de Miguel Ángel Morelli, se publicó en 1980, el mismo año que Ricardo Piglia publicó «Respiración Artificial» y Juan José Saer «Nadie nada nunca». Morelli fue uno de los pocos poetas de la Generación del ’80 en escribir y publicar un libro de poesía donde se hacía referencia o alusión indirecta a la dictadura militar dentro del país y durante el proceso mismo. Escribir durante aquellos años de terror no fue un acto de clarividencia iluminista ni tampoco una demostración de hechos que, para la mayoría de los argentinos, e incluso para el propio poeta, estaban invisibilizados. (Rubén Delgado).

Escribió para numerosos medios de comunicación, hizo radio y televisión y, a través de la editorial Tiempo Sur, contribuyó a la difusión de numerosos autores locales.

El año pasado presentó Borges y el Libro de los Libros, una novela para preadolescentes que narra las aventuras de tres alumnos de un antiguo colegio.

“Yo he tenido la chance de frecuentar a Borges, de charlar con él, siempre tuve devoción por él y su literatura”, había dicho al diario El Sol.



El viernes prolonga la tristeza más allá de la medianoche. Aunque entre medios de los pésames y las condolencias, los nicoleños compartimos uno de sus textos, ahí va uno:

Si me tengo que morir, no podrá ser ni hoy ni mañana. Hoy porque llueve desconsoladamente y a mí los días de lluvia me encantan. Mañana, porque tendré que barrer el patio y echar una a una a la basura las hojas que ha ido derrotando la tormenta. ¿El jueves? No creo después de cada lluvia, después de cada barrido, acabó tan cansado que no tengo ganas de nada, ni siquiera de morirme. Por ahí el viernes pero los viernes yo suelo estar de muy buen humor y aprovechó para conversar con los amigos planificar libros y guiones que jamás cometeremos. Después ya viene el fin de semana, mal momento para andar muriéndose (a pesar incluso del bajón de los domingos que agonizan). Si me tengo que morir no poder hacer ni esta semana ni la siguiente. Ni siquiera el mes que viene ni el año que viene ni la década que viene. No te enojes, pero andaré lejos de mí si me tengo que morir.

Por Javier Tisera.

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https://www.youtube.com/watch?reload=9&v=EVmhe5ydfFU&t=1s

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