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Tracción a sangre

22 julio 2018 - 10:05

Recorriendo las calles nicoleñas, la que era del acero y ahora es de María o, de algunos pocos, puede verse la tracción a sangre.

Jorge y su hijo de 10 años buscaban alimentos, iban pidiendo por todos los negocios del centro comercial y casas de familias pudientes algo que les sobrara para comer. Su carro estaba cargado de restos de pollo, pan y algunas verduras, no mucho. Nadie los miraba, pasaban inadvertidos, quizá porque era de noche y hacía mucho frío. Viste que la oscuridad y el frío no te dejan ver.

Paramos a saludarlos e interiorizarnos de su situación. Consultamos si algunos de las tantas asociaciones que protegen a las personas y a los animales (la tracción a sangre y sus caballos), se interesaron en brindar ayuda. No conocían a ninguna. El barrio 12 de Marzo queda muy lejos y aun más, el fondo del barrio 12 de Marzo. Pero ellos estaban ahí, en el centro, donde casi todos van… pero no.

La tracción a sangre animal trae mucha polémica, se protege de maltratos a las bestias que han ayudado a conquistar imperios. Los humanos pueden protegerse solos, ¿no? Quizá ese niño de 10 años que recorre las calles frías de San Nicolás, buscando comida dentro de un carro con su padre, pueda elegir otra cosa y por diversos motivos no quiere.

Solo espero que la ciudad que avanzó en obras y retrocedió en acción social no se acostumbre, como lo denunciaba Bergoglio en la Capital Federal hace algunos años.

“Nos acostumbramos a la tracción a sangre de los chicos, de mujeres y hombres, cargando los que otros tiran”

Le venimos a pedir a Jesús que aprendamos a cuidar a estos hermanos nuestros sometidos a la esclavitud con la ternura que merecen y que no gastemos nuestra ternura en cuidar y en atender mascotas dejando de lado el hambre de nuestros chicos… 

Papa Francisco

De la redacción.

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