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La “FE” no se mancha

5 mayo 2018 - 18:23

Se realizó una segunda marcha pidiendo el regreso, a la ciudad del Socorro, del sacerdote Martín Antonio Valdez, oriundo de Méjico, perteneciente a la congregación religiosa católica “Discípulos de Jesús de San Juan Bautista”. No fueron atendidos por el Obispo.

En el mes de abril, el Obispo de la Diócesis de San Nicolás, Monseñor Santiago Hugo, avaló la decisión del comisario religioso, interventor de la orden a la que aun pertenece el cura Martín, para que este sea trasladado.

Esta nueva congregación religiosa, “San Juan Bautista”, nacida en Salta en el año 1996, fue fundada por Agustín Rosa, padre sobre quien pesan unas 25 denuncias canónicas y 2 penales por abuso sexual.

Hoy, en esta segunda marcha al obispado de San Nicolás se le solicitó al Obispo Santiago la restitución del padre espiritual en cuestión, desconociendo los fieles del Padre Martín, que las distintas ordenes tienen sus propia organización y autoridades. Fue esta misma estructura religiosa la que decidió remover al sacerdote y, suponemos, por sentido común, que habrán presentado los argumentos necesarios a la autoridad de la Diócesis de San Nicolás, para que ésta avale su pedido.

Los manifestantes, unas 150 personas, viajaron desde distintos puntos para llegar a la plaza Mitre.

Monseñor Santiago Hugo, no se caracteriza por ser un hombre de la Iglesia demasiado espiritual y flexible ante presiones y, menos aún, cuando el asunto que se dirime no es de sus entera competencia. Si hay algo que lo caracteriza es su excesiva racionalidad y frialdad para poder discernir. Lo cierto es que jamás dirán las razones por las cuales el padre Martín es sacado del lugar que supo construir, con los votos de castidad, pobreza y “OBEDIENCIA”, en el que se encontraba muy cómodo, realizando una gran obra de fe y de construcción edilicia que demandaba mucho “dinero”. Aunque parezca paradójico, la iglesia, cuida de sus ministros, al igual que de sus fieles.

Testimonios

Testimonios dan cuenta de los dones del Padre Martín, así como las sanaciones que realizó. Muchos fieles creen que es el Padre Martín el que cura y, todos sabemos, que es uno solo quien lo puede hacer. Esta mala creencia puede derivar de varias fuentes.

El fuerte personalismo, la mala catequesis, la necesidad de creer en lo que vemos o la falta de humildad para pedir al jefe (Dios) que nos de la gracia para poder entender las cosas del mundo espiritual, son el caldo de cultivo que necesita el maligno para hacer daños casi irreparables.

Distintas personas manifestaron a Prensa Libre SN, su negativa a dar a conocer los motivos por lo que la Orden se encuentra intervenida, decían no querer relacionar los abusos sexuales de su fundador con el Padre Martín, pero lo cierto es que forma parte de la realidad y, será solo quien lee el que deba pensar una u otra cosa.

El padre Martín no le cuenta a sus fieles, si… “sus fieles”, porque parecen mas de Él que del Jefe (Dios), cuales son las razones que provocaron su alejamientos. La postura de los que marchan parece entendible y la vez no, parece como que ponen el carro delante del caballo. Verdaderamente los que han encontrado a Dios no lo han encontrado en hombres, mujeres o cosas, lo hacen a cada en instante en lo más simple de sus vidas. Parafraseando un dicho popular, me atrevo a decir que “la FE no se mancha”.

La iglesia es Santa y pecadora, santa por Dios, pecadora por nosotros, los hombres y mujeres que la componemos.

Y después de 2000 años de Iglesia, sus fieles, no podemos esperar más que prudencia…

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