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La encrucijada de Ramallo.

28 septiembre 2020 - 14:07

Un puñado de políticos decide el futuro de todo Ramallo, ignorando el impacto ambiental y la contaminación del agua.

Martín Sparpacci es arquitecto y especialistas en urbanismo y un conocedor al detalle de la situación ambiental de su pueblo. Desde hace algunos años pertenece a la Asamblea Vecinal Ramallo. En las redes Scarpacci confeccionó un audiovisual explicando claramente la situación que está atravesando el partido de Ramallo.

“Desde la Asamblea Vecinal Ramallo queremos informar y compartir nuestra gran preocupación. Posiblemente Ramallo nunca estuvo frente a una encrucijada tan grande.



Estamos transitando un proceso que involucra a distintas intendencias de distintos colores políticos: que van desde las de Ariel Santalla, pasando por la de Mauro Poletti y llegando a la actual de Gustavo Perié. El ordenamiento del territorio es muchas veces una necesidad, y el cambio de los usos de suelos es una potestad que les corresponde para bien o para mal 100% a los concejales del municipio, la responsabilidad que les cabe es grande, ya que definen el destino de su pueblo. La encrucijada se define en saber para quien se proyecta, si para el interés común de los habitantes o para cierta fracción empresarial.

Antecedentes de la problemática.

En 2017 se vota y aprueba el Código de Ordenamiento Urbano y Territorial en circunstancias extraordinarias. Se impulsa una transformación profunda del territorio que la gran mayoría de los ramallenses desconoce. De este modo se sanciona una medida que amenaza la calidad de vida de sus habitantes. Sin embargo, este documento fue rechazado por las autoridades provinciales competentes y de vuelta al Concejo municipal de Ramallo.



Recientemente, en septiembre de 2020 se vota y aprueba una resolución que envía, y al mismo tiempo la ratifica, el COUT de 2017, ya que esta versión no incluye ninguno de los cambios realizados por provincia, ni tampoco responde los cuestionamientos sociales realizados en la audiencia pública de 2018. También se vota en circunstancias extraordinarias.

Estas medidas convierten a Ramallo en un Zona Sacrificio, les comento porqué:

Tenemos dos cascos urbanos: de Ramallo Pueblo y Ramallo Villa. Ambas comunidades tienen un espacio de crecimiento natural de la urbanización. Ambas comunidades tienen vías de comunicación: por el Camino de la Costa o por la ruta 51. A unos escasos kilómetros está emplazada Villa General Savio y a poca distancia al norte el polígono Industrial COMIRSA.



Aquí, lo importante a señalar, si bien todo el partido y todo el norte de la provincia de Buenos Aires tiene problemas con el agua, en esta localidad, Villa General Savio, la situación es aún más grave debido a la proximidad con el polígono industrial. Con respecto al agua, tenemos que decir que los acuíferos se han contaminado con arsénico, nitrato, hierro y manganeso. Eso además de los problemas con el tráfico pesado, y las distintas interacciones atmosféricas que agreden la calidad del aire.

Y la pregunta es qué hacen los concejales de Ramallo ante esta problemática grave, gravísima. En vez de solucionar el problema de Villa General Savio, lo multiplican colocando en la misma situación a Ramallo Pueblo y Ramallo Villa. Crean este enorme polígono Industrial pegado al caso Urbano de Ramallo sin siquiera un bosque protector. (En referencia a la aprobación de zona industrial a todo el humedal)

Pero no sólo eso, sino que crean este otro polígono industrial más allá del bajo de Marconi de acuerdo a intereses particulares, que no son los mismo que los de la comunidad.

Teniendo en cuenta el urbanismo a la carta que hasta aquí se ha venido desarrollando, no es difícil imaginarse que sucederá en el futuro con esta franja costera que queda atrapada entre estos polígonos industriales.



Por lo que toda la costa norte, es decir, desde el casco urbano de Ramallo hasta San Nicolás tendríamos un corredor industrial que acabaría por transformar la realidad del total de los habitantes de Ramallo para siempre. Y aparece esta contradicción, cuando más harían falta humedales, y zonas de amortiguación, estos son simplemente eliminados, como lo es el caso de la Costa Pobre o destinados a morir en medio de la contaminación como la reserva Ramallo, “El Tonelero”, y los distintos verdes de amortiguación.

Toda la zona norte de Ramallo se vería fuertemente afectada. Los ciclos metabólicos del agua, del aire y de los residuos no se limitan a los polígonos, sino que interactúan afectando gravemente la urbanización circundante.  Los habitantes de la región tienen mucho que perder, poco que ganar.



Por su parte, la costa hacia el norte de Rosario viene sufriendo este flagelo desde hace tiempo, Podemos poner como mal ejemplo a Puerto General San Martin donde coexiste la urbanización y los puertos industriales del agronegocio, allí las enfermedades respiratorias son altísimas, la calidad del agua y de la vida en general es pésima. Y la verdad es que no se han favorecido en nada a pesar de que por estos puertos sale el 80% de las exportaciones del país. Las enfermedades quedan y se llevan a nuestros seres queridos y el dinero se va. No importa de qué lado estás, aquí no hay grieta posible, el cáncer y la indiferencia no reconoce bandos.

Como mensaje final Scarpacci reflexiona que “La casa común se proyecta entre todos, no te convierte en ambientalista proteger el futuro de nuestra gente y de nuestro territorio, sabemos que no existe la justicia social sin justicia ambiental. Y también sabemos que las ciudades y las personas se mueren sin amor.

Tenemos por delante un desafío transformador. Necesitamos dar de baja este proceso que nació chueco una media noche para barajar y dar de nuevo.

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Por Javier Tisera.

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